El paro: de feo a esperanzador...
Este martes 30, para ser el último de junio, qué fregado: un paro de trasnporte me sacó disparada de la cama para preparar mi almuerzo y mi desayuno, alistarme y salir, y salir con 20 minutos de anticipación, es decir, antes de mi hora habitual. Llegué al paradero y la montonera iba en aumento a cada minuto, lo que me obligó a ir en taxi, cómodo sí, pero no para mi bolsillo; de ida a mi otro trabajo fui más guerrerra y decidí irme en micro, combi o lo que fuera masivo, menos taxi... llegó luego de no sé cuánto la combi que me llevaría a 3/4 de mi camino, el resto lo terminé haciendo en un microbús; conté, afortunadamente, en mi trayecto con caballeros que me cedieron el asiento y eso alivio me pesado viaje grandemente. Llegué al cole, almorcé, y solo asistieron 3 de mis 4 aulas... yeeeeeeeeee... jugué voley, dormí una hora; salí y pedí por un transporte masivo piadoso para el corto camino: llegó una combi que me llevó a mi seguro puerto oportunamente; dado que salí temprano tuve tiempo...