Cambios radicales

Cuando ya la monotonía de tus actos solo te dejan rastros de melancolía al final del día, cuando ya sientes que hiciste todo lo que debías hacer o todo lo que tus fuerzas dieron para hacer algo posible; sientes que de seguir en ese camino tu corazón no va a variar de emoción, que los días van a seguir siendo iguales y que definitivamente no puedes vivir la vida a través de la de otros; cuando se llega a ese punto, es necesario considerar hacer cambios radicales.

Es momento de tomar la riendas de la propia vida y cambiar de curso a fin de buscar nuevos aires, emociones nuevas, esperanza de futuro. Es el momento de tomar un gran bocarón de aire y disfrutarlo y dejarlo salir poco a poco para sentirse vivo porque la sola respiración se volvió monótona y aburrida.

Es momento de cambiar de rumbo, bruscamente, drásticamente; en una toma justa, firme y muy egoísta de la propia vida para vivir y esta vez sin miedos, sin consideraciones a terceros, con coraje y mucha fe de que todo saldrá bien, de que todo será para mejor, considerando que lo vivido ha sido un preludio para lo que falta por vivir y lo que viene tiene que ser aun mucho mejor.


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