martes, 23 de junio de 2009

Cambios radicales

Cuando ya la monotonía de tus actos solo te dejan rastros de melancolía al final del día, cuando ya sientes que hiciste todo lo que debías hacer o todo lo que tus fuerzas dieron para hacer algo posible; sientes que de seguir en ese camino tu corazón no va a variar de emoción, que los días van a seguir siendo iguales y que definitivamente no puedes vivir la vida a través de la de otros; cuando se llega a ese punto, es necesario considerar hacer cambios radicales.

Es momento de tomar la riendas de la propia vida y cambiar de curso a fin de buscar nuevos aires, emociones nuevas, esperanza de futuro. Es el momento de tomar un gran bocarón de aire y disfrutarlo y dejarlo salir poco a poco para sentirse vivo porque la sola respiración se volvió monótona y aburrida.

Es momento de cambiar de rumbo, bruscamente, drásticamente; en una toma justa, firme y muy egoísta de la propia vida para vivir y esta vez sin miedos, sin consideraciones a terceros, con coraje y mucha fe de que todo saldrá bien, de que todo será para mejor, considerando que lo vivido ha sido un preludio para lo que falta por vivir y lo que viene tiene que ser aun mucho mejor.


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