viernes, 27 de noviembre de 2009

A lo lejos...

Hoy estuve matándome en el gym y aunque tengo unos kilitos de más, no me siento mal porque es producto de un proceso hormonal natural, ya tengo 35 años, así de simple... las mujeres vamos mutando... jijijiji... además no se me ve mal en lo absoluto, mi opinión es la que cuenta para mí cuando de mí se trata y bueno la de mi esposo también... y si ni para él ni para mí hay problema pues simplemente no hay.

Hoy que estaba haciendo ejercicios, miré hacia atrás, hacia un año atrás y me preguntaba ¿qué hizo que mi vida se desviara en ese instante?, ¿qué chip se me quemó para hacer tremenda tontería?... no sé si llorar o reír ante el análisis de las circunstancias, una serie de hechos sin sentido y por demás absurdo... la locura...

Hoy llegaba a la conclusión de que la vida tiene sus altas y bajas (no es que no lo supiera), sino que teniendo una vida bastante equilibrada y sin muchos sobresaltos, como que sentí un cataclismo creado por mi propia inexperiencia, dudas y temores; tampoco afirmo que todas se resolvieron, sería soberbio y falso sentenciar ello; sin embargo puedo sí decir que manejo mejor las circunstancias que vivo, que planifico cosas posibles y que ahora pienso en dos, para dos... mi esposo y yo...

Hay parejas a las que les toma tiempos acentarse, ese fue nuestro caso; decidimos hacer borrón y cuenta nueva; aceptar nuestra humanidad con las debilidades que ello implica y asumir un real compromiso basado ya no en una utópica idea romántica sino en una base más real y de aprendizaje de nosotros mismos, el amor existe, se recuperó y ahora que lo tenemos de vuelta nada ni nadie nos hará soltarlo... no quiero hacerlo, me hace muy bien su compañía, su presencia, su respeto, su amor... es tan fácil amarlo, solo se deja y yo quiero dárselo.

Hace un año grande fue mi pena, grande fue mi susto, grande fue mi duda, grande fue mi miedo, grande fue mi incapacidad... ahora siento otro tipo de temor, ese que nos hace esforzarnos más, tengo miedo de que no sepa que cada día me hace feliz y lo mucho que lo amo.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Dos semanas de vuelta...

Retornar no siempre significa volver a lo mismo...se vuelve al mismo lugar pero ya no con la misma gente o con la misma gente pero no de la misma manera... siempre algo cambia o hace la diferencia. Lo único que me decepciona es ver que la mentalidad de la mayoría (99%) de la gente con la que trabajo no cambia.

Afortunadamente, en mi vida real conozco gente que es muy valiosa y le gusta marcar la diferencia, y eso desde ya crea otras o provoca otras diferencias... afortudamente, en mi trabajo existe gente que lo hace desde su aula (1%), me precio de encontrarme aún en ese 1%, pero sé que se me están extinguiendo las ganas, el ímpetu, la fuerza y, en buena parte, "culparé a la vaca" (vaca = alumnos)... debo admitir que en este retorno mío, no encuentro la motivación de concientizarlos, de hacerlos meditar, de pensar que pueden cambiar... ya no quiero arar en el desierto, pierdo energías, ganas y vida que no me sobran y que necesito demasiado en estos instantes... siento que cada aliento mío lo necesito para seguir viva, para encontrar mi camino, para alcanzar mis sueños y, si Dios me ayuda, alcanzar la felicidad...

Existen varios motivos que quitan fuerza, que quitan ganas, que matan sueños, que te expulsan del positivismo y te hunden en la resignación de simplemente aceptar que hay gente que no cambia y que lamentablemente siempre serán así.

Por otro lado, el que gusto disfrutar, es el de mis amistades: enterarme de que ganan premios, que ganan becas, que ganan cursos, que aprenden más, que se desarrollan, que esperan hijos, que se van a casar... que me comprometen a estar ahí, en esas metas logradas me llenan de felicidad... me alegra compartir con ellos mis momentos felices y que sentimos alegría por lo que nos sucede... eso se siente rico, se siente sano, eso construye... construye sueños, amplia metas, crea nuevos caminos, crea esperanza y te impulsa a ser feliz... siempre en la medida justa... sin tanta alharaca, sin tanta pompa falsa, sin la doblez de lo dicho y no actuado... la felicidad como un calorcito rico en el corazón, que cobija y acompaña... ¿rico, no?

domingo, 8 de noviembre de 2009

Sé que no es insomnio...

Sé que no lo es... ¿cómo? porque he estado durmiendo como oso en invierno cada que he podido estos cuatro últimos días, entre migrañas y festival folklórico, entre cansacio y acoplamiento... tengo sueño y duermo... ¿será que me hace falta endorfina, que necesito ir al gimnasio?, no sé... solo siento que estoy en otro mundo, al que no pertenezco o al que dejé de pertenecer; pero no me siento triste, tampoco alegre... siento tranquilidad porque de seguir este estado tal cual, sería muy útil para lo que vendrá...

Esta noche, siento cansancio no es de trabajar pero sí, tal vez lo sea, de vivir... siento que no me motiva mi mundo antiguo, el de antes, que quiero explorar otro, con nuevos retos y otras vivencias, otro más tranquilo y muy incierto.

Quizás esa ansia mía de lo establecido y predeterminado, de lo seguro y conocido, de lo que es y se sabe no cambiará me ha cansado y apenas me doy cuenta; tal vez la gente a cierta edad (35) puede cambiar el rumbo que creyó claro y sin baches... tal vez la gente a mi edad aún tiene aventuras por vivir y ese temor tan mío a perder el dominio de lo que vendrá dejó de ser tal para abrir paso a cosas que alarguen mis plazos, que alarguen mi vida, que derroten mis temores y me haga ganar la lotería porque me atreva a comprar el boleto ganador.

Sé que no es insomnio sino, tal vez, un sueño que está por empezar.

martes, 3 de noviembre de 2009

Retorno a la rutina... ¿yeee?

Cosa curiosa, el volver a mi vida como estaba antes de romper con ella de forma abrupta hace tres meses con exactitud me crea un cierto temor. Hay cosas a las que definitivamente no quiero volver: a la soledad dolorosa y extraña, a las noches sin dormir, a toparme con mensajes desagradables sin sentido ni motivos, a toparme con gente miserable e envidiosa, a esas cosas feas y malas que hacen que sobrevivas y no que vivas con plenitud... pero hay otras a las que sí volvería con gusto a mi ruedita de salsa, a mi salidas de karaoke, a mis conevrsaciones con los alumnos, con las amigas, a mis noches de pisco sour, sangría o buen vino en compañía de algún buen amigo o amiga... a mis tardes de novela con mi mami, a mis conversaciones con papá, matarme en la clase de Duilio... hacer spinning...

Todo tiene su lado amable y su lado desagradable... pero no se puede elegir con cual quedarse, se aceptan los dos, el paquete es completo... la carne viene con hueso... así es la vida, sin la parte fea no se valoraría el lado rico... tal vez el lado rico se convertería en algo rutinario que perdería su gracia y hasta podría llegar a ser aburrido... en cambio con los matices feos, adquiere un enorme valor...

Volver a la rutina, aunque suene feo la palabra rutina, me motiva solo por el lado amable... de ahí mi cuestionado yee... no sé si esté lista para volver porque dónde me hallo me siento muy cómoda, bastante tranquila, bastante en paz... quiero mantenerme así aun de vuelta... solo espero lograrlo.