viernes, 16 de abril de 2010

Los días de "Andrés"..


Ya no quisiera que me visite porque en su lugar vendría una mejor, agradable, esperada y sobre todo deseada visita cuyo género no tendría mayor importancia porque sería igualmente bienvenido. El caso es que Andrés sigue viniendo y lo recibo como cada mes, con fastidio, con dolor, con algo de penita pero sobre todo con esperanza porque su existencia regular hace que siga existiendo la posibilidad.

Esta síntesis que parece irracional es válida y real, pues la vida está llena de eso, de quereres - odiados, de buenos - maleados, de malos - bueneados... de blancos - agriseados... la fuerza de los opuestos que se confluyen y funden una realidad tangible.

A mis 35 con cero hijos, cero pérdidas, cero abortos... cual Censo o entrevista con cualquier ginecóloga; puede resultar algo alarmista y tensionante el desear que venga alguien diferente de Andrés para variar; y sí lo es a veces, pero más cuando mi mamá me sale con el "Ay, esperaba que este mes..." y yo, "paciencia, si ha de venir, vendrá".

Me ha costado mucho recuperar la cordura y con ello mi matrimonio y mi vida; retormar el rumbo extraviado y vuelto al sendero correcto con la compañía perfecta, costó mucho, mucho, mucho; por ende, es oportuno el disfrutarlo de a pocos, con algo de miel y algarrobina si se puede.

Nosotros pensamos, que si es de Dios, que venga alguien a agrandar nuestra familia; esperar con paciencia y amor, nada de prisas; mientras tanto disfrutamos uno del otro, del ir al cine, de caminar, de ver "Los exitosos Gomes", de conversar respecto al presente y al futuro, de ir a bailar, de salir a tomar un café, de las cenas de sábado por la noche, de dormir abrazados, de calentar mis pies con los suyos, de pasear tomados de la mano... y otras cosas más que compartimos día a día.

jueves, 8 de abril de 2010

El mejor tipo de amor...



No ando romántica pero sí algo reflexiva, lo suficiente para detenerme aquí y darme el tiempo de meditar del momento que estoy viviendo. No tiene que ver con una proyección laboral, ni académica, tiene que ver con mi momento de pareja.

Siempre lo he dicho y no será la primera vez que señalo que soy de las que aprenden en pellejo propio que a pesar de que mis amistades me adviertan, me pidan, me exijan que no haga algo porque puedo dañar o salir dañada; lo termino haciendo igual, soy necia, terca y sí muy tonta; lo admito sin tapujo alguno, soy lo suficientemente adulta para asumir que puedo ser muy idiota a veces, que la necedad de probar que las cosas pueden ser diferentes a las advertencias o que espero que las cosas cambien, me ha hecho aventarme al vació y salir chancada, bien chancada, hasta físicamente... espiritualmente he tenido fracturas múltiples y mi corazón anda muy parchadito y con varias cicatrices.

Estoy viviendo del otro lado del universo, también lo dije en el post anterior, refiriéndome a que ando alejada del "mundanal ruido": el caos, la bulla y, sobe todo, alejadísima de la gente contaminante que por años han abrumado mi vida con sus dimes y dirites, con sus chismes e intrigas; corté con eso y aunque a veces solo escucho el eco de mi voz, ahora me escucho a mí en mi soledad, en mi compañía; me pongo más atención. Debo admitir que hasta he notado, al fin, el timbre ronquito de mi voz; que a veces se apaga al hablar; que el volumen de mi voz ha bajado mucho... ya no grito ni alzo la voz.

Sin embargo, también, debo admitir que a veces taaaaanta paz cansa y hasta aburre; recuerden soy mujer y, por tanto, siempre inconforme; es ahí cuando medito y comparo los lados del universo y sigo decidiéndome por el que ocupo ahora porque en este tengo posibilidades y hay esperanza.

La esperanza de concretar un sueño en esta atmósfera nueva para mí y tan propicia es lo que aún me hace permanecer.

Una de las preguntas clave de esa comparación que hago a manera de evaluación es esta: ¿Qué tipo de amor es el que quiero para mí? Y la respuesta la hallé y disculpen si me pongo asquerosamente romántica por citar la frase de una película súmamente romántica (Diario de una pasión) y que alguna vez ha tenido que ser vista por toda femina que pase los 25; y es esta:

“El mejor tipo de amor es aquel que despierta el alma y nos hace aspirar a más,nos enciende el corazón y nos trae paz a la mente. Eso es lo que tú me has dado y lo que yo esperaba darte siempre.”

"El mejor tipo de amor es aquel que despierta el alma y nos hace aspirar a más...", por amor queremos ser mejores, sobre todo mejores personas, queremos más y mejores metas; este tipo de amor te hace sentir capaz, grande; aquel que te humilla y te maltrata no sirve.

"...nos enciende el corazón y nos trae paz a la mente." Claro que sí, nos hace sentir emoción pero a la vez tenemos paz en la mente con pensamientos positivos, no con macabros, intrigantes e inservibles pensamientos negativos o fatalistas; o los peores, aquellos torturadores y hostiles.

"... Eso es lo que tú me has dado y lo que yo esperaba darte siempre." Sin duda eso me han dado, eso me están dando y solo existe una persona capaz de hacerlo, mi esposo; y sin duda, espero darle, cada día, aquello que me está prodigando.

No quise ponerme cursi porque todo esto partió de una reflexión pero no pude evitar ponerme amorosa al encontrar esta frase guardada en un borrador de mi blog y que en las actuales condiciones de mi vida cobra un significativo valor.