martes, 30 de noviembre de 2010

"No puedo de lejos"

El día jueves tuve una cena familiar con mi suegra, mi cuñada y sus hijas (una de 17 y la otra de 15).La menor estaba como siempre risueña, alegre, juguetona... se parece horrores a mi esposo... en fin, lo cierto es que estaba igualita, como siempre.

Durante la cena, la mayor mencionó que hacía unos días mi adorada quinceañera había terminado con su enamorado, su primer enamorado... mi esposo y yo, sorprendidos, la interrogamos y "exigimos" una explicación, es que el chico nos cae bien y es nuestro vecino. Ella no soltaba prenda, así que de momento mi esposo y yo empezamos a improvisar la lista de frases "célebres" para terminar a una chica o chico.

Empezamos:

- "No eres tú, soy yo. No estoy preparado para una relación seria".
- "Eres una chica fabulosa, muy buena. No mereces estar con alguien como yo. Mereces a alguien mejor".
- "Me he dado cuenta que solo te quiero como amigo. En serio me gustaría sentir diferente".
- "Eres el mejor hombre que he conocido pero solo te quiero como amigo".
- "Creo que debemos ver a otras personas".
- "No es un buen momento para mí, tengo demasiados problemas en casa".
- "Creo que debemos separarnos y si el destino nos vuelve a juntar será para siempre."
- "Estoy enfermo, me voy a morir, no quiero que sufras a mi lado".

Mi sobrina mayor no dejaba de reirse y mi esposo se retorcía de sus anécdotas, y yo de las mías era risa y risa, ahora, en su momento, como lo dije en ese momento, y mi esposo lo admitió también: la ruptura dolió, como algo físico e inexplicable, dolió... ahora solo son frases que nos hacen reir y que esperamos ninguno de los dos pronuncie jamás.

En el trascurso de las risas y las anécdotas y de admitir que tuve varios enamorados, ante la presencia represora de mi suegra, mi sobrina se animó a decirnos y soltó la razón: "No puedo de lejos". Resulta que como se muda a una ciudad que está algo lejos, siente que no puede sostener una relación de pareja a la distancia. Cuando lo dijo, mi esposo y yo nos miramos y mi sobrina mayor soltó: ¿Cómo hicieron ustedes? Y la menor se sumó a la pregunta.

Mi esposo solo dijo: "No fue nada fácil que volvamos a estar juntos, ha dolido el separarnos, y todo lo sucedido; luego de más de un año de haber retomado nuestro matrimonio podemos decir que todo está superado y que al fin caminamos en el mismo rumbo, pero aún requerimos paciencia y comprensión el uno por el otro.

Yo solo analizaba la situación, las relaciones de lejos son complejas, muy difíciles de sostener en largo tiempo, el contacto del uno con el otro es necesario, a veces se siente como que no se puede más, pero si no estás sola en el intento de rescatar, de recuperar, de mantener, de seguir adelante... todo se echaría a perder".

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Declaraciones, pretendientes y algunos besos más.

Cuando tuve 13 años e iba camino a mis 14, andaba metida en mis estudios; sin embargo y sin querer tuve tiempo de conocer chicos. En mi barrio "residencial", vinieron de una cuadra colindante un grupo de jovenes "conquistadores" a explorar nuevas tierras. Las nativas (nosotras, tres chicas adolescentes) de las cuales dos terminamos ligando chico entre los foráneos.



No era que yo tuviera jale, en ese entonces me creía poco atractiva y no es que crea que soy una bomba sexy pero creo que cada mujer tiene lo suyo, sin querer y queriendo terminé en un lío que solo comentaré a grandes rasgos. Se me declararon tres chicos de ese grupo: uno era el que se creía el rico "T" ( y lo era el muy maldito - sorry, Q.D.E.P.), el otro era uno más moderado "M" y el último era más tímido y no me gustaba mucho pero se podría decir que era el adecuado de los tres, ¿adivinen con quien me metí? Pues sí, todas tenemos nuestro cuarto de hora, en fin, historia pasada, terminé siendo enamorada de "M" pero eso se truncó por la intervención de "T" quien era el que más me gustaba pero que sabía no era el apropiado, todas sabemos eso y como todas caí en pensar que sería la excepción.

Con un tiempo en soledades y decepciones se presentó lo inesperado, uno de aquel grupo, el más tímido y el más tierno se había mantenido oculto, él era el chico ideal: un caballero, muy tierno, respetuoso, un tipo con porvenir, aquel, que lamentablemente se termina viendo solo como un buen amigo, se había fijado en mí pero yo no, eso terminó muy feo, muy mal.

El tiempo me hizo recuperar y permitir el saludo de algunos, las cosas se fueron aclarando porque en medio todo, cada quien vio lo que quiso mirar. Con el tiempo maduramos, crecimos, nos encontramos por la calle y lo saludos se fueron dando, pero cada quien en lo suyo: trabajo, estudio, nuevos amores, otra vida. Nos fuimos convirtiendo en la anécdota o la vivencia significativa del otro, cada quien decide qué fue.

Aprendí a besar, aprendí a diferenciar besos, aprendí a ver qué me gustaba de una persona y que no... aprendí a llorar por una decepción y por decepcionar a otros, aprendí a pedir peidr perdón y a perdonar esa clase de errores que se cometen cuando uno se ilusiona y desea conocer el amor en su adolescencia.

En esos momentos pensé que había vivido muchas cosas y al mismo tiempo que había llorado mucho y que había aprendido mucho; pero muchas cosas más estaban por venir.

El amor en nuestros tiempos parece que ha dejado de tener ese color rosa, esa ilusión única que se vive con una única persona, parece que para conocerlo o reconocerlo como único hay que haber aprendido, haber vivido experiencias que nos hayan acercado a él... no sé, solo parece que fuera así.

martes, 9 de noviembre de 2010

Mi primer beso... el de adeveritas.

Mi primer beso en serio, el consciente, en serio, de verdad; lo tuve entre los 12 y 13 años. El joven en cuestión: el primo de una amiga, no recuerdo su nombre, ¡Oh my...! Chispas, qué feo. No me acuerdo en serio. En fin, el joven en cuestión no era guapo, ni atractivo (ahora, a la distancia de los hechos soy bien objetiva)... estaba cerca y son de esas relaciones que surgen de la inercia, en un juego bobo, no recuerdo si fue el mismo de mi niñez: "La botella borracha", el hecho es que nos lo dimos, él me gustaba y mucho; y al parecer yo no le era indiferente, lo certero es que ese beso media luna se dio. Se llamaba "Media luna" porque la indicación del beso dentro del juego era que no fuera con toda la boca, solo con "la mitad"... jajajajajaja... como si fuera posible. Lo curioso es que cumplí con el requisito, no le di mi boca completa, él sí me besó con todo su boca.

Ese beso fue muy lindo, sentí las famosas "Mariposas en el estómago", nos gustábamos. A los dos días me lo dijo y además me pidió estar con él, yo le dije que no. Tratamos de estar juntos y ver qué pasaba por las semanas  que se quedaba en Lima pues se iba a su tierra y se supone que volvería el siguiente verano, no recuerdo si fue así, pero si recuerdo que el siguiente verano tuve otra historia, muy complicada e intensa... jajajajajaja... mis 13 y 14 años fueron algo turbulentos... jajajajaja...

Al poco tiempo que se fue, recibí una carta de él, la recuerdo claramente porque fue la primera carta que recibí de algún enamorado o pretendiente, y fue muy tierna. Decía que me extrañaba y que mantuviéramos el contacto, yo le escribí de regreso. Solo una carta de ida y una de vuelta. Nos olvidamos despacito, sin dolor y con buen recuerdo.

No recordaré su nombre pero sí los hechos que lo consolidaron como un amor platónico adolescente, tierno, inocente y puro.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Mi primer beso...

El primer beso me lo dieron a los 8 ó 9 años y fue dentro del viejo juego conocido "La botella borracha", eramos un montón de mocosos jugando juegos de grandes. Mientras jugábamos "Mata - gente" o "Bata", veíamos que los mayores de 18 se juntaban en círculo y lanzaban la botella a dar vueltas y al terminar únia en un beso a un extremo con el que indicaba el otro extremo.

Mi grupo de mocosos precoces, siempre vanguardista, quisimos probar y en esas circunstacias me dieron mi primer beso y otros pocos más. Debo aclarar que mis BESOS, fueron del tipo ahora conocidos como PIQUITOS, sin lengua y sin humedad, un PICOSALUDO, como los llaman ahora.

Solo recuerdo uno, memorable, digno y tenía que habérmelo dado alguien mayor, un chico de aproximadamente 15 años, SS, fue un beso ya afinado, claro que ahora lo puedo decir, en ese entonces me emocionó la diferencia respecto a los otros (los piquitos), ese beso, fue EL BESO, claro para una niña de 8 ó 9 años tenía que serlo.

Me río de la inocencia de haber "prostituido" mi boca en aquel juego, sin saber lo importante que era, que es. Tampoco me pondré cucufata y sonaré avergonzada de nada de lo vivido, solo que creo que debió de haber sido más especial, como lo fue más adelante sin ser ya el primero.