domingo, 14 de junio de 2009

En rumbo a solas...

Ahora que me encuentro a solas conmigo misma, me emociona la idea de ser libre emocionalmente y de no sentirme presionada por el acoplamiento forzado a nadie que no acepte lo diferente y valioso que hay en mí.

Ser una persona que piense y tenga una opinión crítica de todo, lo que implica incluso opinar en forma contraria a los demás; puede generar temor sobre todo en seres cuyo ego ha sido sobre alimentado.

Ser una persona amorosa y no tener miedo alguno de expresar sus emociones, puede generar miedo, al ser incapaz de retribuir tanto porque saben que solo dan poco, o tal vez porque lo emocional, que implica un vínculo con otro ser humano sea imposible de establecer porque se dejó de ser humano hace mucho.

Ser una persona que reflexiona sobre sus actos y emociones a sus casi 35 puede significar ser complicada y se asume porque a la luz de los años y de la vida es justo cuestionarnos, somos seres pensantes, mucho más a cierta edad en que se desea establecer situaciones.

Ser como se es a sus casi 35, implica haber vivido de una forma durante muchos años, haber adquirido ciertos hábitos, manías, formas de ser, ser conscientes de cómo somos, de quiénes somos, de querernos así, de aceptarnos tal como somos con todo nuestro ser y aceptar la idea de que encontraremos a alguien con quien encajar, no para todos somos un mal "paquete" o una "loca"; aunque la locura implica una diferencia en medio de los llamados o mal llamados "cuerdos". A estas alturas de la vida la cordura es medida ¿con qué?, ¿cómo?, ¿desde una perspectiva personal?, jajaja... eso no vale como "medida oficial". No sirve. Lamento decepcionar a alguien en particular. Tengo muchos testimonios, incluyendo el de un psicólogo que soy una persona cuerda, y la opinión de un profesional cuenta, fue a la universidad y tiene grado, experiencia y reconocimiento en su ámbito.

Ser como se es a cualquier edad, implica (y sí que le he dado duro a esta palabra, pero se me hace necesaria hoy imperiosamente) haber vivido, haber aprendido, haber adquirido formas de ser, aceptarse y ser conscientes de que no encajaremos en la vida de todos pero sí de algunos; sin embargo, debo aclarar con estas aseveraciones que no se debe caer en la soberbia o en la necedad de ser inflexibles, de ser intolerantes, de ser impacientes, de ser prejuiciosos... aceptar que la gente es diferente, que no es "loca", eso es todo.

La diferencia puede ser algo interesante, que se deja escapar porque con ella no se puede o no se sabe lidiar; porque lo conocido siempre es más fácil, porque a lo conocido se le puede dominar, pero a la larga puede ser aburrido y sin gracia.

La diferencia puede ser una aventura, pero en ese afán de imponer el ego, la forma de hacer y de ser, se pierde el vivirla.

La diferencia conlleva a un acoplamiento que podría resultar en algo fascinante... pero cuando la intolerancia, el egoísmo, el superego, la prepotencia se imponen o ganan, puede resultar demasiado lo que se pierde, demasiado lo que deja escapar, y tal vez nunca vuelva a repetirse la oportunidad.

La diferencia, la locura para otros, puede significar un cambio en la vida y tal vez el inicio de lo que verdaderamente es vivir, mala suerte para los que no la ven; "piña", la que se la pierden; "cojudos" las que la dejan escapar...

1 comentario:

Raulín Raulón... dijo...

¡Si, sí! No tienes porque cambiar, menos si te lo exige cualquiera que no quiere cambiar.

Es una buena oferta, la toman o la dejan. Luego no se quejen, no digan que no han encontrado...