lunes, 29 de junio de 2009

36 años de casados

Cuando miro el amor de mis padres, me pregunto ¿cómo lo han hecho?; luego retrocedo en el tiempo y no ha sido nada fácil. Mi madre siendo esposa el mismo día se conviertió en madre de dos niños de 10 y 8 años aproximadamente. Solo el amor debe haber sido la fuente de ese desprendimiento, de esa capacidad de aventurarse a todo a la vez, solo el amor debe haber dado fuerza para ese loco impulso de unir su vida a alguien que había vivido más y tenía más gente que se unían a ella a la vez...

Al año y 4 días de matrimonio, llegué al mundo... y mi papi que con mi nombre fue original me puso Dally y Edith por mi mamá, la combinación Dally Edith me encanta, es mi nombre, solo mío, único, original, diferente, y un nombre debe ser así, solo tuyo, tu marca registrada... adoro mi nombre y más porque me lo puso mi papi, quien dulcemente me llama Dallyta, me encanta porque escucho a mi mami llamarme Dallyta... es mío, profesora Dally, sí, Dally... soy la primera hija oficial del matrimonio Arrese Panduro y me encanta decir que tengo tres hermanos: Mirko (el mayor), Miguel (el segundo) y Mercy (la última). Somos cuatro hermanos, mi madre se encargó de que así fuera desde mi uso de razón; lo mismo le inculqué a mi hermana. Somos cuatro y como hermanos tenemos nuestras altas y bajas, podemos pelear, podemos discrepar, pero el cariño está ahí.

Mi hermana llegó 5 años después de mí y completamos nuestra mesa rectangular con conversaciones largas los domingos, con vacaciones en grupo, con obligaciones repartidas de casa, juegos de cartas, ludo, monopolio, kiwie con los del barrio, escondidas y demás... tuve una infancia en familia bien nutrida de recuerdos felices.

Hubo tantas cosas especiales más como el pollo a la brasa de fin de mes, el pescadito frito con papita cocida de noche, el quaker de tarde, mi termito dejado cuando tenía menos de 5 años y me quedaba solita en casa para desayunar, acompañar al colegio a mi papi y verlo dictar clases, nuestros viajes a Huánuco, tantísimas cosas más que han construido mi infancia, mi adolescencia y mi juventud.

36 años de casado y siguen enamorados, siguen intentándolo, siguen juntos, siguen casados, siguen felices... los quiero mucho, por ustedes soy lo que soy, y me siento bien por ello.


Aquí "Caballo viejo" en la versión que le gusta a mi papá.



Una canción que les encanta a los dos y a mí por su culpa.

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