martes, 30 de octubre de 2012

Escribir en silencio

Escribir en silencio es lo que vengo haciendo desde hace un año, entre octubre de 2011 y octubre de 2012, lo he practicado como mecanismo. Temo ser leída siendo este un espacio público. Temo ser leída por gente que no me quiso, que no me quiere y que me envidió alguna vez, que hasta me daño y destruyó; y encuentre en mis palabras sentidas una especie de venganza de la vida que se la debía solo porque fui diferente u obtuve cosas o momentos que quiso y no pudo tener.Sé que suena paranoico, pero es verdad.

Por otro lado, maldigo mi mal momento y esto que está tocando ahora porque no lo quiero, porque quiero algo diferente para mí, no porque me lo merezca o sea mejor que nadie, sino precisamente por eso: porque he sufrido como todos y las veces que obtuve cosas: como un trabajo o buenos estudios fue porque me saqué la mierda. Tampoco encontrar el amor me fue fácil, llegó a mí a los 30, me casé a los 32 y no fue sino hasta los 35 que me la creí... Cuando se ha fracasado tanto en ese rubro, te vuelves esceptica, una descreída, una atea del amor... Demoré mucho en darme cuenta que mi esposo era el amor de mi vida, lo adoro y es la alegría de mi hogar, de mi hogar de dos pero hogar.

Los desgraciados que me tocaron como enamorados antes de mi esposo fueron de lo peor conmigo, me trataron mal sin que yo les hubiera hecho nada: me sacaron la vuelta, me engañaron, me mintieron, uno se quedó con la que se decía ser mi amiga; y todos ellos sin excepción, hasta donde sé, han logrado reproducirse, no sé si para bien o para mal de sus hijos.

Sí, en estos momentos, sí creo que la vida es injusta, conmigo pero más con mi esposo, quien siendo el hombre más bueno, noble y sincero que haya conocido jamás, no podamos juntos concretar algo que venimos deseando y preparándonos años.

No dejo de pensar en los infelices que por inmaduros y pendejos me mintieron, me engañaron y tengan una vida como si no hubieran hecho daño a nadie. Sí, la cólera me hace decir esto, pero quiero escribirlo para perpetuar esto que vengo pensando días... Y aunque parezca que tengo el corazón lleno de odio, no es así; sin embargo, es simplemente que no puedo dejar de comparar y de momento recordar el dolor que me hicieron sentir, y que si bien no se compara en nada al que vivo ahora: al final, al final, al final... Me llega el suspiro final acompañado de un pensamiento benevolente: "algo bueno tienen que haber hecho para que esto les esté pasando..." Pero luego viene: "pero y él, ¿qué mal puede haber hecho ese precioso moreno de ojos tiernos y cabellos rizados que es mi esposo?" Ninguno... Sé que es difícil de creer, pero él no es como las lacras que alguna vez conocí, para nada... Es un hombré digno e íntegro... Tal vez sea yo, simplemente puede ser que sea yo, su gran error.

Pero también conozco mujeres peores que yo, más mentirosas, más manipuladoras, más miserables que han logrado lo que yo aún no; y sigo pensando que es injusto.

Este post, al final, no tuvo nada de silencioso, al final he gritado, he sacado de mi sistema lo que siempre quiero gritar en medio del único dolor que he sentido en mi vida como real. No sé si esto ayudará, tal vez no.

Lo único que sé es que Dios, a quien considero mi verdugo, es a la vez mi consuelo. Por ratos me molesta que no me escuche, y a la vez insisto en ser escuchada... Así es mi relación con Dios una antítesis constante... Pero sigo buscándolo aunque por ahora me sienta abandonada por Él.