miércoles, 4 de marzo de 2015

Has tardado tando...

¡Cuánto tardas en llegar! ¿Necesitas invitación a mi vida? El tiempo trancurre y tengo tantos planes a tu llegada, tanto espacio, tantos juegos, tanto amor... tardas demasiado en llegar, que a veces, solo a veces, pienso que has decidido no venir jamás; sin embargo, te sigo esperando mientras sigo imaginando cómo sería que estés aquí, ya mismo, ahora... hay tanto que quisiera contarte, que conozcas mis lugares favoritos, enseñarte todo lo que he aprendido para ti.

¡Cuánto tardas en llegar! ¿Necesitas invitación a mi vida? Te cuento que hace rato te la envié, lleva años, tal vez extraviada en el correo, eso sí, porque fue escrita a mano, un email es muy inforal para lo especial que eres, pero al parecer este hubiera sido más eficiente. El correo suele perder las cosas y al parecer tu invitación se perdió o será que no quisiste venir.

¡Cuánto tardas en llegar! ¿Necesitas invitación a mi vida? Pues te la reitero, por email, facebook, twitter... espero la leas, espero mi insistencia sirva de algo. Casi te ruego que cuando la recibas alistes tus cosas y partas raudo hacia mí. Es más, si ya la estás leyendo, te ruego lo hagas.

¡Cuánto tardas en llegar! ¿Necesitas invitación? Finalmente, creo que no, sabes que siempre serás bienvenido cuando decidas llegar, de sobra sabes que desde ya te amo, que desde hace mucho te espero y que muero por ti. Dime, ¿qué debo hacer para convercerte?, ¿qué debo hacer para que te animes? Mi casa es cómoda, linda, está preparada para ti y está llena de amor, es cuestión que te decidas y resuelvas llegar.

¡Cuánto tardas en llegar! Espero que sea solo un retraso, una demora, nada sin importancia y no la certeza de que no vendrás jamás.

Seguiré esperando a que cambies de parecer y decidas aparecer en mi vida ya no como una ilusión, un sueño o un deseo, sino como una hermosa realidad.