viernes, 28 de agosto de 2009

Adiós melancolía

Sí, adiós melancolía.

Si bien es cierto que cuando se siente desmoralizada, desengañada, desamorada, desganada, y todos los des que se le vengan a la mente que impliquen tristeza y sentimientos negativos son fuente inagotable de inspiración; quiero darle un giro a mi blog, no siempre el dolor va a ser la fuente de mis mejores escritos, algunos de los que tengo aquí son fruto de mi memoria que no quiero olvidar, anécdotas y otros chismes de amigas o amigos que escribo en primera persona... no quiero y siempre me he negado hacer de mi blog un relato autobiográfico, sin embargo he de admitir que por ahí unos 4 de los temas que propongo son muy, muy, muy míos, absolutamente íntimos y personales al 100%; pero repito no todo es así.

Este post sí es muy personal y muy íntimo, me soprendo a mi misma, estar frente a mi teclado, oyendo (sin querer) la canción "Sueños" de Diego Torres y esbozando una sonrisa en mi rostro que me hace decir (con cierto miedo y con el riesgo de que algo lo eche a perder) que me siento muy bien, hasta feliz... siento rico... se asoman en algo una lágrimas pero sin duda son de felicidad... siento que hay esperanza, que puedo proponerme nuevas metas, que hay muchas cosas para mí, que aún puedo soñar... que Dios me está dando una nueva oportunidad... que abrazo a la vida con nuevas perspectivas y que aunque el año pasado pareciera que fue inútil sumado a los cinco primeros meses de este... que se gastó mucho dinero, que se perdió mucho tiempo; existe el otro lado... aquel que me hizo conocer a gente maravillosa que a su vez me hizo conocer más gente maravillosa... personas humildes, inteligentes, sanas, divertidas, que me han enseñado a vivir cosas lindas de forma sencilla y momentos cotidianos como un juego, un almuerzo o una caminata, que me enseñaron a valorar los pequeños detalles como una cajita de madera (donde guardo mis más lindos recuerdos), un libro (de maestra a maestra para valorar nuestra vocación), y una linda cholita fucsia de llavero (para no olvidar mis raíces)... Gracias amiga... gracias a ti también sé que la salsa es para bailarla rica, con alegría: acompañada o sola, solo por el placer de hacer lo que me da la gana, lo me gusta...

Ese tiempo que se fue, sirvió solo para definir: emociones, personas, mi vida... y confío que esta sonrisa que tengo ahorita dibujada en mi cara perdure y Dios siga ayudándome a no caerme, a atreverme a vivir más intensamente...

jueves, 27 de agosto de 2009

De amor no se muere

Y menos cuando descubres que jamás fue amor. Hubo veces en que realmente sentí que moría, otras en las que realmente pensé no sobreviviría, que todo estaba contra mí y que sin él (aquel que arruinó mi vida en el 2000 cuyas iniciales son OTU) no podría seguir viviendo, no tendría una sonrisa en mi rostro y que solo haría un río de lágrimas a lo largo del recorrido de mi vida.

Cuando terminó conmigo, que debo admitir no fue la primera vez que alguien lo hacía, de hecho era la segunda vez, pero sin duda fue la primera realmente significativa, fue aquella que no crees posible, primero porque fue impredecible, no es de los casos que dices "Lo vi venir", aquello fue un atropello, fue un disparo a quemarropa y por la espalda, será por ello que desencadenó cosas en mí que jamás creí posibles, fui entonces la mujer más débil de mi historia, no quería comer y si lo hacía no digería nada, bajé 10 kilos de un tirón y en un mes, no podía dormir (se contituye en el antecedente de mi insomnio), no podía trabajar, me tomé medio año sabático, solo trabajé en un solo colegio y a duras penas me levantaba cada día para ir a trabajar, demoré un año para resuperar mi salud y casi dos para olvidarme de él. Sí, lo admito, fue demasiado dolor junto, demasiada ilusión puesta, demasiados sueños en juego, mi vida entregada a alguien que jamás había valido la pena.



Aquella vez sentí que moría, nunca pensé que podría llorar tanto, no hubo día que no lo recordara, no había día en que deseaba que me buscara, tuve que hacer un esfuerzo más allá de lo imposible para no llamarlo, él lo hizo un par de veces (no sé por qué mierda los hombres hacen esto: te piden que no los llames y ellos te llaman, qué, por qué no lo decimos, asumen que ellos pueden hacerlo, habrá que decirles: "No jodas tampoco"), una para disculparse y la otra para recriminarme y de ahí pasó casi dos años para que nos volvieramos a comunicar y ahí el dolor resucitó, la pena renació, las noches de insomnio volvieron, el llanto y la desesperación se adueñaron de mí para prolongar mi casi muerte. ¿Dije que me había recuperado luego de dos años?... y acabo de decir que luego de que nos comunicáramos, dos años después, resucitó mi dolor... no me contradigo, porque el dolor que sentí si bien profundo, fue breve... descubrí que había crecido, que jamás me volvería a sentir así; que si él no había sido para mí, era porque había alguien más; que de amor no se muere... sí, porque debo admitir que lo amé y mucho.

Lo dejé cuando quiso irse, no lo retuve, no lo busqué... él sí a mí, pero creo fue por esa enfermedad masculina (que solo la padecen los machos, patanes y maltratamujeres) de dar la última estocada... ¿cuándo acabó? Acabó cuando yo le puse fin a mi llanto, cuando enterré mis recuerdos, cuando me dediqué al trabajo y al estudio (cosa que siempre me ha resultado como sedante y desmemoria, gracias a Dios), cuando dejé de responder sus llamadas (si quería limpiar sus culpas, que use papel higiénico; jamás le perdonaré el haber sido tan cobarde y mentiroso y si quiere o no vivir con eso, asunto de él), cuando cambié de rumbo mi vida y decidí encaminarme a concretar mis sueños y metas planteadas a solas, así hice una maestría, compré un depa y me volví a enamorar sin culpas, más preparada... sin más penas, ni tortuosos finales, ni dolorosos y prolongados sufrimientos inútiles; he llorado sí, pero por aquello que ha valido la pena perder, por aquel hombre que fue humano, digno y sensible y que por cosas del destino tuve o tuvo que decirme adiós; pero por un patán, matón, miserable e infeliz no... esas son penitas breves pero no por él sino por una, que no aprende... y solo te queda lamentar el tropezón con la misma piedra inútil... se aprende a llorar la torpeza y luego se sigue... pues se aprende...

De amor no se muere y menos si no es amor... a esto último se deja ir sin pena, sin dolor y con el ferviente deseo de no volvérselo a encontrar en la vida... no por no recordarlo sino para que no recordarme lo estúpida que fui... ya se tiene vergüenza de eso a estas alturas de la vida...

martes, 25 de agosto de 2009

Escribir es un placer

Decidí ser maestra cuando cursaba el 3er. año de secundaria, las letras me fascinaban desde mucho antes que eso, pero descubrí mi vocación en pleno desarrollo de la Literatura Española (cosa curiosa, la que menos gusta a mis alumnos)sin embargo para mi fue "amor a primera vista", "un chispazo profundo", "un lazo eterno".

¿Qué fue lo que me gusto?, sencillo, los recursos literarios, las figuras, los giros idiomáticos me resultaron encantadores e inicié mi experimentación con las palabras, estribillos románticos, poemas breves, pequeñas ridiculeses mías, exposiciones de mis emociones de entonces, uno tras otro sin cesar... recuerdo a mi amigo Tino (bueno fue algo más que un amigo, mi segundo enamorado -aunque no sé si llamarlo así, pues fue muy breve la relación y bastante absurda, pero estaba muy bueno, me lo parecía a mis cortos 14 añitos) y sus escritos también, él tenía un cuaderno y yo el mío (era lo único que teníamos en común: escribir), los intercambiamos y escribió un poema suyo en mi cuaderno, fue una de sus estrategias para atraerme (le resultó, pero era un gilerito más - y debo admitir que he tenido debilidad por este tipo de especímenes), le resultó y bueno tuvimos alguito, muy juvenil y platónico. ¿Qué será de ese cuadernito mío?, no sé dónde está, en qué manos habrá quedado. Simplemente se fue, desapareció, quedó olvidado en el rincón más oscuros de mis recuerdos que simplemente ahora rememoro durante el desarrollo de este post.

Escribir me ha ayudado muchísimo, hago una expiación de mi alma, de mis emociones, de mis frustraciones, de mis reflexiones, y por otro lado desarrollo (en algo) ese gusto tan mío por hacer literatura... es un conato literario... que disfruto mucho... escribir me encanta, me fascina y no me interesa si algunos piensan que lo hago mal, a mí me gusta, a mí me libera, es mío, para mí y para quienes ingresan periódicamente a este espacio que decidí compartir hace más de un año, en el momento más conflictivo de mi vida... escribir libera, me siento libre, en paz, tranquila... casi feliz...

jueves, 20 de agosto de 2009

Estar en cama

Estar en cama es un placer... y de muchas formas: sola o con alguien (eso sí debe ser muy bueno ese alguien... - significado de bueno en todos los sentidos: guapo, amable, y muy, muy... bueno en lo que debe hacer ahí-) Siguiendo con el tema, estar en cama puede ser un momento aprovechable (en compañía no tengo que explicar) pero a solas puede tener su gratificación (esto sin ninguna connotación sexual) como por ejemplo analizar tu vida (eso sí, sin torturarse), visulaizar tu futuro, ordenar tus prioridades, escribir en la laptop, ver tele, leer los libros que venías postergando, estudiar un poco, conversar por fono con tu mejor amigo, conversar con tu mamá, conversar con tu hermana, chatear, escribir tu blog... es bueno estar en cama, a veces, pero mejor si es por pura voluntad propia y no por prescripción médica porque así eres más conciente de lo que haces, te levantas para ir al baño o traer algo rico de comer (sí, comer en la cama, pecado mortal... pero a mí me gusta hacerlo a veces, no siempre)...

Los beneficios de estar en cama es tratar de darle a tu vida otra perspectiva, otro punto de vista, crear, soñar (literalmente también), creer, analizar, pensar, meditar, llorar y reír a solas de todo...

Un día, solo un día rico, sin tensiones y a pedido de nosotros mismos, en un acto de rebeldía contra la rutina del día a día, debería ser un derecho inalienable para la clase trabajadora, para el peruano emergente: tomarse un día en off y disfrutarlo en la cama por el puro afán de decidirlo, a manera de recargar baterías y de desintoxicarse de las cosas que agobian solo por la ofuscación y el ahogo de las cosas cotidianas.

Bueno este será mi día... y está yendo muy rico...

martes, 18 de agosto de 2009

La vida sin celular...

Puedo afirmar que sin celular, la vida es más sabrosa... y que sí... las cosas son mejores sin celular... no hay mensajes cojudos y desagradables y mariconamente anónimos; no hay llamadas mariconas con número oculto; aunque tampoco hay de los otros mensajes de aliento, de vida, de amistad, de cariño, de amor... ni las llamadas amables de personas amigas que desean saber de ti... cierto, en la vida a veces ganas y otras pierdas; y hay otras en las que tienes que perder para ganar... y yo perdí lo bueno por desahacerme de lo malo y fue sin querer. Perdí mi celular en un viaje, lo extravié... así que cuidado los que tienen mi número otro, el suertudo, se quedó con mi celular y no respondo de sus respuestas... cuídado... en fin.

Lamento mucho lo que vayan a sufrir víctima del cruel o bondadoso ser que se ha apoderado de mi celular; lo cierto es que para mí más que una preocupación termino siendo un alivio... disculpen, pero es así... y cambiaré de número... nada que ver con el anterior, este será mi cuarto número celular de toda la vida... y ni modo...

El primer celular me lo robaron a los cuatro meses de haberlo comprado; el segundo me duró casi 4 años y lo cambié por viejo; el tercero me duró por casi cuatro años también y hubría seguido vivo sino se me hubiera caído al río...; y este que se fue, que me abandonó, que fue secuestrado y cuyo rescate no pienso pagar porque tenía seguro (yeeee... y pediré número nuevo)... me duró 7 meses... qué penita... pero con este aprendí una lección: No darle mi número a cualquiera.

Luego de mi historial "celulesco" debo describir que mi vida sin celular es fascinante, la gente con la que trabajo busca ubicarme con rapidez usando el internet o en vivo y en directo... lo máximo... la gente debe experimentar más seguido la comunicación persona a persona... me quieren matar en el trabajo por no tener celular, pero más que nada porque quieren salir los fines de semana y yo me desaparezco del mapa... y mejor, estoy con quiero estar los fines de semana, elijo yo... y si quiero salir, les pregunto el viernes dónde estarán y si quiero ver a alguien le llamo de un público... así que siempre hay salidas... sin celular también se puede vivir...

Ojalá se animen o por la mala fortuna o por su propia voluntad a vivir esta agradable experiencia...

jueves, 13 de agosto de 2009

¿En qué momento me volví adulta?

Reflexión... gran reflexión. Creo que los treintones no nos damos mucha cuenta de en qué momento exactamente ocurre la mutación de ser un adolescente feliz sin preocupaciones y con tanto, tantísimo por hacer y con ese tiempo y futuro tan largo, tan lejano que ahora parece habernos alcanzado el paso y casi, casi, casi lo estamos persiguiendo con pasitos chiquitos que van a prisa pisándole los talones.

Quisiera ser conciente del momento en que dejé de soñar con ser grande, con ser maestra, con casarme, tener hijos, ser "recordada"... llevo 10 años de ser maestra en un colegio nacional y sí que soy recordada (hace muy poco lo noté con el reencuentro de mi primera promoción a cargo - mis hijos de 5to. C- muchos de los cuales ya me han dado nietos)... y bueno de alguna forma siento que he trascendido porque ellos me lo recuerdan, ellos me hacen saber que era su "mamá" a la edad que ahora ellos tienen; y ahora ni de vainas les permito que me digan mamá y menos "miss"... ya dejé de ser su "miss" hace unos 8 años... ya bastante; pero miren la situación, ellos tienen la edad que yo tuve cuando fui su tutora de promoción (24 años) y varios están casado o conviviendo (otra forma de matrimonio) e incluso tienen hijos, sí ...jos... o sea más de uno, pero que tal con... que son que me siguen diciendo "miss" cuando ya no les enseño y aunque varios han admitido que se me ve muy bien y bastante joven, igualita a cuando era su maestra, yo notaba en ellos sus mismas actitudes (dos horas para decidir a dónde ir, cómo ir, a quiénes esperar y demás cojudeces que ya sacaban a relucir mis bien llevados 35 años)... y me resultaba muy molesto verlos como adolescentes de 24 años y ahí... bummmm... ¡Oe! ¿qué?... no puede ser, ¿yo era así a su edad?... miraba a Kenneth (un exalumno del cual nunca fui maestra y terminó siendo uno de mis mejores amigos, es un joven viejo, alguien de 23 - bastante precoz - pero con metalidad de 40)... en fin miraba a Kenneth y le decía: - Es mi impresión, la "menopausia", mi regla o simplemente mis 35 años lo que me está provocando este enojo hacia gente que dejó de ser adolescente hace rato... y él: - Calma mujer, no eres tú, son esa sarta de huevones que aún no crecen... y yo: - Te dije, están igualitos... jajajaja. Luego pasé a una fase de ternura maternal incomprensible, volví a ser su maestra por un par de minutos a la distancia de los hechos. Kenneth ya estaba enojado.

Han pasado un par de semanas desde el evento y volví a mi reflexión, ¿era así a mis 24?... y no... no lo fui... yo ya tenía un título universitario, un par de relaciones serias mal acabadas, un trabajo estable y satisfactorio, planes, metas, camino a una maestría, a comprar un departamento... me había llenado de metas, objetivos y propósitos que no me dejaron ver que crecía, que estaba perdiendo cosas en el camino guiada solo por la responsabilidad de querer, de alcanzar, de tener... solo miraba lo que tenía al frente y tenía tantas ganas, tantas fuerzas, tantos ímpetus, tanto, tanto por delante que todo parecía posible, aunque lejano y había tiempo, mucho tiempo.

Ahora estoy reposada, bastante tranquila (ojalá no sea la calma que precede a la tormenta) y miro para atrás y hacia adelante, mi hilo de decisiones (algunas acertadas, otras fallidas y otras perdidas); miro y noto que no todo es estable ni siquiera los trabajos estables, que se sobrevive al desamor, que se aprende con cada experiencia, que se conoce gente maravillosa en el camino que te hace menos dura la travesía del tiempo y de los cambios, que la responsabilidad debe ser con placer y no con obligación, que debes miran al costado algunas veces (para ver qué tienes, quiénes te acompañan), que ya no se debe mirar atrás (a no ser que sea para mirar todo lo andado), que se debe mirar hacia adelante pero sin prisas, difrutando el trayecto, el paisaje, la gente; que hay personas que te quieren, que son más que las que no te quieren; que hay personas que te adimiran, no solo porque eres su maestra sino como mujer, como ser humano; que hay otros ojos que miran en ti a una mujer atractiva y deseable, a pesar de los kilitos de más; que miran tus ojos y ven a alguien, que por andar con la autoestima algo golpeada, hace mucho no ves en el espejo por las mañanas al mirarte; esa persona que mira lo que por un momento olvidé, me lo recuerda con halagos, con cariño, con ternura y con pasión.

Me volví adulta porque valoro la experiencia de mi vida, de los años que han pasado, valoro a la gente que conozco, porque quiero y me quieren y sé que es eso sin lugar a dudas...

Me volví adulta al hacer esta reflexión, en una pausa con un vaso de ginger al... en una sala crema, cómoda, limpia, en una soledad apasible que no aplasta ni oprime, que no jode ni carcome; sino que se siente rica como una brisa porque se sabe momentánea pero necesaria...

En qué momento me volví adulta, exactamente no sabría definirlo; pero sí sé que lo soy ahora con todas mis imperfecciones y con mis juegos de niña y con mis palabrotas y con mi deseo de no querer ir a trabajar algunas veces (siendo maestra vale decir algunas mañanas: "No quiero ir al colegio"), con mis ganas de jugar en la laptop, con mis ganas de ser mimada por mamá o consentida por mi papá... soy adulta con todo eso y seguro otras cosas no tan de adulta que se me olvida mencionar ya por mis buenos años de adulta encima...jajaja...

miércoles, 12 de agosto de 2009

Y ahora... el estómago...

¿Será que el que se acaben las vacaciones afectaron mi salud?... me he traumado... quizá... pero lo cierto es que no ato ni desato, no me repongo, desde el fin de semana hasta la fecha me han atacado malestares, muy míos, pero juntos... ¡qué horror!

La universidad me espera y aún tengo trabajo pendiente... ¿los terminaré? Uno para este fin de semana, lo otro hasta fin de mes (solo lo pendiente) y de ahí espero engancharme en otros "estudios" y otro "trabajo"... veremos... ¡cuánto ayuda que estas palabras sean polisémicas...jajaja.

Quiero que de momento mis malestares se aplaquen para poder hacer los "estudios" de lo contrario seguiré igual: jodida, jodida e inmóvil... y para mí no hay nada más feo que estar en cama sin hacer nada, pero nada de nada...

Quiero hacer ejercios, no puedo; quiero salir siquiera a caminar, no puedo; quiero trabajar, no puedo; quiero estudiar... bueno, lo hago pero con mucha dificultad... veremos como termino la semana... uy... y pensar que ha pasado una semana... ¿qué sucederá?

lunes, 10 de agosto de 2009

Migraña

Cosa curiosa no haber hablado del peor de mis males o el peor de mis secretos: Padecer de migraña.

La migraña para mí es como un compañero de viaje indeseable; un invitado inesperado y no bien recibido, pero al que hay que soportar; una pausa no pedida, no requerida, no necesitada; una interrupción asquerosa (porque a mí me viene con vómito y todo lo demás).

Esta no será una oda a la migraña, realmente la detesto; y no he encontado mejor momento de describirla o maldecirla que este momento en que la padezco, en que detiene mi vida, en que me jode la existencia; una que anda en sus dilemas existenciales y esta que aparece a cuestionarme más la vida.

Cuando medito con el fin de precisar el momento de nuestro "primer encuentro", salta a mí el recuerdo de mis dolores de cabeza infantiles; sí, "dolores de cabeza", en mi chiquititud el nombrecito MIGRAÑA, no existía... es un término tan moderno como stress o depresión... algo acuñado recientemente, que no tiene de vejez ni 15 años... en mi infancia se le llamaba un FUERTE DOLOR DE CABEZA... UN MUY, DEMASIADO, EXTREMO DOLOR DE CABEZA... como migraña, oficialmente, lo conocí (me refiero al dolor de cabeza) a mis 30 años... uno de esos día que me dolió muy fuerte la cabeza, que sentía que estallaría, que vomité hasta el alma, que me era insoportable la luz, la bulla y ya no tenía más que vomitar y decididamente me dirigí al seguro, ya en emergencia, la doctora preguntaba "¿qué siente?"... dolor de cabeza, "¿le molesta la luz?"... sí, mucho..."¿náuseas?"... hasta el vómito... "¿llegó a vomitar?"... hasta que no tuve qué... "usted presenta todos los síntomas de una crisis de migraña"... ¿migraña?... asu... "tiene que ir al neurólogo"... uyyyyy... "en lo que consigue la cita, cuando empiece en dolor de cabeza, así sea muy bajito, tome una pastilla para la migraña (ojo, es contra la migraña; pero de esto no saben los doctores)"... ¿como cuál?... "cualquiera, como el dolor inicia, sin duda cualquiera le hará efecto"... Ok, desde entonces Exedrín migraña es mi "amiga" a donde vaya... si no la tomo a tiempo, termino en emergencia con una inyección asquerosa y si soy demasiado piña, con dos... es realmente asqueroso...

Hoy estoy con una megamigraña, me he tomado más excedrín de los que imaginé posible... solo espero no morir en el dolor... como hielo como loca y tengo una bolsa de hielo en la cabeza porque está muy caliente... (suena gracioso eso de que estoy con la "cabeza caliente"; pero en este caso el asunto es absolutamente LITERAL)... es asqueroso... estas náuseas... son insoportables... qué dolor, qué asco...

Migraña, gran dolor que no deja pensar, que no deja sentir, que no deja vivir...

sábado, 1 de agosto de 2009

Lo que vendrá

Las expectativas de tu vida se generan a partir de metas, objetivos o algo que proyectas a realizar... tienes en mente cómo podría ser, pero en el camino suceden cosas que van alterando (para bien o para mal) lo que inicialmente se pensó. ¿A qué se debe esto? Solo la respuesta: Así es la vida.

Así es la vida porque nada se debe planear, cosa curiosa decir esto, siempre he sido de las que planean, y debo admitir, so pena de parecer caprichosa o antipática, que lo que considero logros personales, metas académicas y hasta laborales, han sido cosas que he alcanzado en el tiempo planeado y de la manera esperada... hasta hace un año, lo que me pasó este, no me lo esperaba... y eso se basó en mi poca fe en mí misma (producto, obvio, de una baja de autoestima)... sin embargo, luego de eso, veo que el cielo es el límite y que mis inseguridades no tenían ningún asidero real por lo que espero mejores logros laborales y académicos de los que en algún momento me proyecté y esto es fabuloso; todo esto sigue siendo laboral, sigue siendo académico... ya sé... ¿y qué hay de lo otro?, ¿qué de tu lado sensible?, ¿qué de tu lado mujer y humano?

No lo he dejado de lado, me he permitido conocer gente, re-conocer gente y me he llevado gratísimas sorpresas, más gente amiga, mucha más amiga que antes... y bueno nacen ilusiones, hay esperanza, se siente contento el corazón... solo con la expectativa de la sorpresa, con la inquietud de qué vendrá... esperando la llamada, la salida, el encuentro... está lindo este momento... este espacio de paz y de calma... se acabó la tempestad y lo que vendrá sin duda será mejor porque siento nuevas motivaciones, que todo es posible, que todo está en su lugar...