martes, 9 de septiembre de 2014

Bodas de bronce

Después de ocho años, creo que ya somos una aleación. Hemos tenido momentos difíciles y seguro tendremos otros más difíciles, pero como siempre digo: "Nuestras decisiones nos han traídos hasta donde estamos" y la vida está llena de altos y bajos que hay que saber capear.

Lo bueno es que en medio de los altibajos sigo creyendo que me amas porque me lo dices todos los días, sin exigencias, sin pedírtelo, solo lo dices, en algún momento del día, aunque haya sido malo, feo o bonito, lo terminas deciendo... asumo que me amas porque cuando estoy enferma, me preparas algo caliente para tomar, porque me dejas dormir hasta tarde, porque te adueñas de mi cocina y preparas tu especial y siempre pedido "cau-cau de pollo"... asumo que me amas porque estando en tu oficina y yo en la sala o en la biblioteca, vas a buscarme para compartir un break con gaseosa, helado o gelatina... asumo que me amas porque a pesar de que no te gustan las frutas ni las verduras, tomas tus jugos todas las mañanas y comes las ensaladas en el almuerzo... asumo que me amas porque te acurrucas a mí cuando te sientas a ver tele o cuando duermes cariñosamente y suavecito... asumo que me amas porque siendo como soy, me soportas y sigues ahí diciéndome que me amas y haciendo cosas que me hacen reír todos los días antes de que termine... Si Dios no nos dio hijos, agradezco cada día que nos haya dado el uno al otro para acompañarnos y querernos así, bonito, suavecito, tiernamente... Te amo y también te lo digo todos los días, aunque debo admitir que tu siempre me ganas en decirlo primero.