domingo 22 de noviembre de 2009

Dos semanas de vuelta...

Retornar no siempre significa volver a lo mismo...se vuelve al mismo lugar pero ya no con la misma gente o con la misma gente pero no de la misma manera... siempre algo cambia o hace la diferencia. Lo único que me decepciona es ver que la mentalidad de la mayoría (99%) de la gente con la que trabajo no cambia.

Afortunadamente, en mi vida real conozco gente que es muy valiosa y le gusta marcar la diferencia, y eso desde ya crea otras o provoca otras diferencias... afortudamente, en mi trabajo existe gente que lo hace desde su aula (1%), me precio de encontrarme aún en ese 1%, pero sé que se me están extinguiendo las ganas, el ímpetu, la fuerza y, en buena parte, "culparé a la vaca" (vaca = alumnos)... debo admitir que en este retorno mío, no encuentro la motivación de concientizarlos, de hacerlos meditar, de pensar que pueden cambiar... ya no quiero arar en el desierto, pierdo energías, ganas y vida que no me sobran y que necesito demasiado en estos instantes... siento que cada aliento mío lo necesito para seguir viva, para encontrar mi camino, para alcanzar mis sueños y, si Dios me ayuda, alcanzar la felicidad...

Existen varios motivos que quitan fuerza, que quitan ganas, que matan sueños, que te expulsan del positivismo y te hunden en la resignación de simplemente aceptar que hay gente que no cambia y que lamentablemente siempre serán así.

Por otro lado, el que gusto disfrutar, es el de mis amistades: enterarme de que ganan premios, que ganan becas, que ganan cursos, que aprenden más, que se desarrollan, que esperan hijos, que se van a casar... que me comprometen a estar ahí, en esas metas logradas me llenan de felicidad... me alegra compartir con ellos mis momentos felices y que sentimos alegría por lo que nos sucede... eso se siente rico, se siente sano, eso construye... construye sueños, amplia metas, crea nuevos caminos, crea esperanza y te impulsa a ser feliz... siempre en la medida justa... sin tanta alharaca, sin tanta pompa falsa, sin la doblez de lo dicho y no actuado... la felicidad como un calorcito rico en el corazón, que cobija y acompaña... ¿rico, no?

lunes 9 de noviembre de 2009

Sé que no es insomnio...

Sé que no lo es... ¿cómo? porque he estado durmiendo como oso en invierno cada que he podido estos cuatro últimos días, entre migrañas y festival folklórico, entre cansacio y acoplamiento... tengo sueño y duermo... ¿será que me hace falta endorfina, que necesito ir al gimnasio?, no sé... solo siento que estoy en otro mundo, al que no pertenezco o al que dejé de pertenecer; pero no me siento triste, tampoco alegre... siento tranquilidad porque de seguir este estado tal cual, sería muy útil para lo que vendrá...

Esta noche, siento cansancio no es de trabajar pero sí, tal vez lo sea, de vivir... siento que no me motiva mi mundo antiguo, el de antes, que quiero explorar otro, con nuevos retos y otras vivencias, otro más tranquilo y muy incierto.

Quizás esa ansia mía de lo establecido y predeterminado, de lo seguro y conocido, de lo que es y se sabe no cambiará me ha cansado y apenas me doy cuenta; tal vez la gente a cierta edad (35) puede cambiar el rumbo que creyó claro y sin baches... tal vez la gente a mi edad aún tiene aventuras por vivir y ese temor tan mío a perder el dominio de lo que vendrá dejó de ser tal para abrir paso a cosas que alarguen mis plazos, que alarguen mi vida, que derroten mis temores y me haga ganar la lotería porque me atreva a comprar el boleto ganador.

Sé que no es insomnio sino, tal vez, un sueño que está por empezar.

martes 3 de noviembre de 2009

Retorno a la rutina... ¿yeee?

Cosa curiosa, el volver a mi vida como estaba antes de romper con ella de forma abrupta hace tres meses con exactitud me crea un cierto temor. Hay cosas a las que definitivamente no quiero volver: a la soledad dolorosa y extraña, a las noches sin dormir, a toparme con mensajes desagradables sin sentido ni motivos, a toparme con gente miserable e envidiosa, a esas cosas feas y malas que hacen que sobrevivas y no que vivas con plenitud... pero hay otras a las que sí volvería con gusto a mi ruedita de salsa, a mi salidas de karaoke, a mis conevrsaciones con los alumnos, con las amigas, a mis noches de pisco sour, sangría o buen vino en compañía de algún buen amigo o amiga... a mis tardes de novela con mi mami, a mis conversaciones con papá, matarme en la clase de Duilio... hacer spinning...

Todo tiene su lado amable y su lado desagradable... pero no se puede elegir con cual quedarse, se aceptan los dos, el paquete es completo... la carne viene con hueso... así es la vida, sin la parte fea no se valoraría el lado rico... tal vez el lado rico se convertería en algo rutinario que perdería su gracia y hasta podría llegar a ser aburrido... en cambio con los matices feos, adquiere un enorme valor...

Volver a la rutina, aunque suene feo la palabra rutina, me motiva solo por el lado amable... de ahí mi cuestionado yee... no sé si esté lista para volver porque dónde me hallo me siento muy cómoda, bastante tranquila, bastante en paz... quiero mantenerme así aun de vuelta... solo espero lograrlo.

lunes 26 de octubre de 2009

Adiós Lisset...

Cuando la muerte es incomprensible y debo comprender que simplemente es así.

Te recuerdo, no hace mucho, apurada con tus copias, siempre regia, siempre tú caminando por el patio con tu mandilito de maestra primariosa dedicada y entregada; con nuestras conversaciones "al paso" que de al paso solo tenían la rapidez del tiempo no así en la profundidad de los temas. Cosa curiosa, conversar en poco tiempo nuestras vidas en puntos de quiebre, cosas importantes, cosas relevantes... andabas a la moda y siempre maquillada, muy guapa tú; pero jamás los trapos fueron nuestro tema... siempre te ponías "lo primero que veías en el closet"... jajajaja... todo te quedaba bien, todo te quedaba perfecto...

Recuerdo que estabas orgullosa de tus tres hijos, de tener un hogar grande, unos niños que aunque les hacia falta su mamita por los horarios cruzados, tenían a la mejor mamá y eso lo veíamos todos, pero creo solo faltó que lo vieras tú... no sé; recuerdo que yo te jodía diciendo tus hijos además de haberte dado felicidad te dieron cuerpo: uno te dio poto; otro, tetas y el último te afinó... ¡qué bronca!... ¡qué regia que estás maldita!, ¿qué nos dejas a las solteras? (cuando era soltera), ¿qué nos dejas a las casadas sin hijos?... no era justo... te jodía siempre por eso, siempre... hablaba mi envidia sana... jajajaja... ay las mujeres.

Eras la mejor maestra que un colegio estatal, como el nuestro, pudiera tener... ¿quién era la preferida para enseñar primer grado?... Lisset... la mejor... los papis hinchas averiguaban y ¿qué tal la profesora Lisset que le va a enseñar a mi hijit@?... Es la mejor... ¡qué suerte! Apóyenla... pero parece que tampoco viste esto.

Estudiabas tu maestría... asu mujer... ¡cánsate pues!... pero parece que decidiste detener todo de un tirón.

La muerte cuando llega avisada por una enfermedad es tomada en tiempo de espera, simplemente estamos aguardando el momento en que llegue como un remanso de paz que necesita el moribundo y que llama en silencio con un grito desesperado a llevarse el dolor, la pena y el sufrimiento.

La muerte cuando llega por un accidente nos toma por sorpresa, tenemos que asumir el dolor, estudiar las circunstancias, analizar las causas, entablar la culpabilidad de los partícipes y que la justicia siga el curso de los hechos.

La muerte en manos de otra persona por asalto o terrorismo, afecta a todos, a una sociedad, a un país... se convierta en una estadística contra lo que deseamos hacer algo pero mientras el Congreso decida sobre el aborto, el conflicto con Chile u otros asuntos; el ciudadano muerto solo es un número en la cuenta que refuerza la petición de muerte contra aquellos que deciden acabar con la vida de otros sin permiso de nadie amparados en los Derechos Humanos que terminan siendo usados y manipulados por ellos, que no respetan los Derechos Humanos de ningún otro humano. ¿Qué?, ¿solo los ladrones, violadores, nacotraficantes y terroristas son humanos?, ¿por qué ellos son los únicos que los reclaman cuando se les va a juzgar?, ¿quiénes son ellos para acabar o decidir terminar con la vida de otros humanos? Solo seguimos esperando a no ser la próxima estadística, que los "humanos elegidos" no nos encuentren y no nos convirtamos en su próxima víctima.

La muerte decidida por voluntad propia es, para mí, la más incomprensible de todas; no sé si es un acto cobarde o valiente; siempre me encuentro en la dicotomía, en la duda, en la disyuntiva... tratar de meterse en la mente de quien la desea, la piensa o la ejecuta es tan difícil porque terminamos con argumentos solo de su exterior, de lo que nos mostró, de lo que vimos, de lo que creímos, de lo que quisimos ver... jamás llegamos a entender la razón, el motivo, la causa que lo movió a ello. Todo termina quedándose en el ejecutor y víctima.

Cuando decimos "nadie es indispensable, todos son reemplazables"; yo no lo creo así; es fácil decirlo en el trabajo cuando hay algún profesor ocioso y faltón o hasta cuando tropezamos con un mal amor; pero finalmente no... si lo vemos en una dimensión más amplia, más grande, más universal... si pensamos que todos venimos a cumplir una misión, si pensamos en que alguien toca nuestras vidas, aunque sea por unos minutos, y a partir ese contacto tomamos decisiones... es decir, algo pasa a razón de otro ser... esa persona ya fue importante, se hizo indispensable para que ello ocurra.

Cuando alguien muere, nos damos cuenta de cuán importante era en nuestras vidas y que no nos dimos cuenta porque vivimos en forma egoísta, porque nos dejamos llevar por la corriente de nuestra rutina diaria, porque perdemos la perspectiva de lo que hay a nuestro alrededor...

Cuando muere una amiga, sientes que una hermana se ha ido, que una parte de ti ya no estará, y que aunque es una pieza del rompecabezas de tu vida, en realidad cuando acabes de armarlo, siempre verás ese espacio vacío... esa pieza que se perdió, que se fue sin despedirse y que jamás tendrá reemplazo...

Cuando te fuiste Lisset, me tomó por sopresa todo, todo, todo... pero te recordaré como la madre abnegada y preocupada; como la excelente maestra que fuiste, que siempre buscaba mejorar y perfeccionarse; como el ser humano con sentimientos nobles y como la mujer luchadora que siempre quise imitar.

Adiós Lisset, adiós amiga y donde quiera que estés encuentres la paz que te mereces.

viernes 23 de octubre de 2009

Por los que se fueron o los que ya no están

Este es mi pequeño pero significativo tributo a la gente ausente de mi vida, hoy viernes, amanecí con flojera pero hice como todos los días lo que debía hacer y camino a casa encontré cosas pasadas: una foto, un mensaje, un mail... cosa curiosa... mi "laptop" se rayó; y sirvió para ver que hubo cosas, si hubo, cosas que me remitían a personas que me hicieron daño o que simplemente me entristecían.

La vida es cíclica, alguien me lo dijo alguna vez, y es verdad, hay días donde sale el sol y brilla hasta para ti, otros en los que las nubes cubren todo el cielo y solo llanto deja caer y otros en los que el solo brilla para el resto y sobre ti hay una inmensa nube lluviosa como el personaje "Mala suerte" de Los picapiedras... ¿lo recuerdan?

Llevo un tiempo de sentirme bien, de sentir paz, una verdadera paz, de sentir amor, de sentir que hay cosas que puedo cambiar y que pueden cambiar para ser mejores porque como están no están funcionando ya sea en mí o en la vida que llevo en estos momentos.

Hoy al venir a casa miraba cosas, lugares y recordé momentos y vi fotos, mensajes, mails... porque no me van a negar que esas cosas aparecen en nuestras mentes como imágenes en chiquito todas revueltas y al mismo tiempo, atropellándose unas a otras... jajajaja... lo cierto es que además de que aparecen en mi mente como un llamado inesperado vienen a mí eventos, personas y demás; y con todo ello medito... eso sí, no soy de las que recuerdan y ya, pasan a otra cosa, analizo qué fue, qué pasó y cuán bueno o malo resultó la pérdida (llámase así a las personas que ya no están por desaparición voluntaria, alejamiento propiciado por mí o porque el destino hizo lo suyo).

El resultado que arrojó toda aquella maraña de recuerdos fue que hay personas con las que no cuento ahora y es muy bueno ello para mí; hay personas que dejaron otras personas en mi vida que son muy buenas para mí; y, finalmente, que hay personas que extraño porque dejaron algo muy profundo en mí: un aprendizaje o un grato recuerdo. No vale la pena conservar en la vida de uno, gente que no sirve, que te altera los nervios, que estropea tu día feliz, que te contagia su amargura, que no soporta o es incapaz de compartir tu felicidad; no es bueno tener a tu lado a gente que solo ve defectos nunca una virtud que se siente superior y por ello humilla a otros; y, por otro lado, debemos enteder que hay gente que solo está de paso en nuestras vidas para salvarnos de un problema, para escucharnos, para ayudarnos, para presentarnos a otras personas más maravillosas aun... y a esas solo hay que dejarlas ir porque cumplieron su misión.

La vida es cíclica estoy en mi tiempo de sol, en el que siento que brilla para todos, incluso para mí... se siente el calorcito, se ve todo tan claro y se puede hasta soportar alguna tempestad venidera.