miércoles, 23 de febrero de 2011

Ay la Lima

Me bajé del avión el miércoles y recién, luego de una semana, he podido parar... recién hoy... aunque ando algo depre por cosas muy mías (razón fundamental por la que he decidido parar), quiero pensar que solo tomo aire dentro de mi ajetreada agenda pues desde ese miércoles no he parado con las visitas, salidas, baile, conversaciones, cebiche, jaleas y demás... hoy paro... hasta que llegue mi esposito amoroso.

Me ha hecho mucha falta, he sido muy tonta y ahora estoy más que convencida de lo tonta que he sido, mi esposo no deja de sorprenderme y enamorarme con su forma de ser conmigo, es increíble cuánto amor me puede hacer sentir... ya no veo mi vida sin él, no sé cómo dudé en algún momento... debe ser que en algún momento la calentura de la rabia, la frustración o el miedo pueden más, sobre todo a la distancia. Lo cierto es que al final, si el amor es verdadero, este puede más que cualquier otra calentura.

Ya estará conmigo y espero que esta semana que ha pasado sea la única en la que estemos separados... al menos en este año... Dios quiera que no haya emergencias ni complicaciones que nos obliguen a distanciarnos otra vez.

Mientras disfrutaré de la Lima y sus cosas...

lunes, 14 de febrero de 2011

En el día del amor...

Recuerdo un 14 de febrero de 2005, un día más para mí, tenía pareja (el que ahora es mi esposo); sin embargo, no era un día más para él.

Antes de conocerlo, había tenido otra parejas para las que el Día de San Valentín o tan mentado Día del Amor era un día más, nada especial, además todo está caro y todos los lugares están llenos: Lejos estaba de ser considerado un día especial.

Ese día con el que entonces era mi enamorado, apenas empezábamos, hicimos cosas cotidianas. Lo curioso es que se quedó todo el mes de febrero en Lima y por lo tanto andábamos viendo si encajábamos o no y mirar al futuro, razonable en una pareja de nuestra edad (30 - 40), no éramos niños ni jugábamos a nada, queríamos encontrar al idóneo y esto se solucionaría de alguna manera. Se quedó todo febrero a averiguarlo; pero volviendo al punto, el día en cuestión empezó con mi clase de verano, fui la dicté y él me fue a recoger, como se encontraba mal de salud, habíamos hecho cita con el médico y luego fuimos a la farmacia por la medicina recetada, más tarde recordé que faltaba hacer las compras de la semana para la casa y fuimos a Metro y compramos todo lo que necesitábamos, ya era de noche y veíamos parejas caminar que con flores, que con globos; restaurantes llenos, hostales con entradas algo rococós: llena de globos y cintas rojas dando la bienvenida a las parejitas lícitas e ilícitas al lugar del encuentro amatorio. Nosotros seguíamos de largo, él seguía mi ritmo. Bueno, eso, pensaba yo.

Cuando pasamos por un chifa y quisimos pedir algo para llevar porque me sentía cansada como para cocinar; vimos que el lugar era un "loco calato" y que de ahí no saldríamos hasta en dos horas. Decidimos tomar un taxi y bajar en la pollería cercana a mi casa, por fin, pudimos llevar un medio pollo con todo lo que Dios manda.

Al llegar a casa, noté que en el camino mi enamorado no había dicho ni media palabra y en eso soltó: "¡Qué fría eres!" y yo: "¿Ah?". "Está bien que San Valentín sea un día muy comercial, recién me he dado cuenta de cuánto ha crecido esta fecha en Lima, pero tampoco es para que te vayas al otro extremo, podríamos haber hecho algo simpático como salir a caminar o comer un helado. Entiendo el porqué no celebres un día así, a mí tampoco me parece pero me "vacila" y si se puede hacer alguito porque no, ¿qué dices?"

Yo sonreí y le dije para ir a bañarnos, que él vaya primero mientras yo guardaba las cosas, entonces aproveché y preparé algo especial.

Lo curioso es que no precisamente por lo especial que hice fue por lo recordamos nuestro primer San Valentín sino por esa conversación al respecto; sin embargo cada año tratamos de hacerlo diferente porque la fecha nos vacila, así de sencillo, pero al final siempre termina la velada con: "¿Te acuerdas de nuestro primer Día de San Valentín?" Yo sonrío.

Desde que estamos juntos, juntos, juntos... todos los días son únicos, él me hace reír toooooooodas las noches con alguna ocurrencia o anécdota, hacemos deporte juntos, tenemos noches de películas con vinito y quesito; tenemos invitaciones a cenar, a almorzar o a desayunar; vamos a bailar o simplemente a tomar un trago y caminar... sabemos disfrutar el uno del otro sin que haya un día en el calendario que nos lo recuerde porque siempre recordamos que cada día estando al lado del otro es especial.

sábado, 12 de febrero de 2011

Antes del 14 de febrero

Yo no creo en el Día de San Valentín pero a mi esposo le vacila, solo le vacila... no es un loco aficionado y obsesivo con el día, solo le vacila: que sea día de la amistad y del amor.

El amor que nosotros nos profesamos en la actualidad ha cobrado mucha fuerza en los últimos dos años, nos hemos enamorado con más amor, con más entrega, con más sinceridad, con más madurez.

Lo celebramos con pequeños detalles día a día, semana a semana con un desayuno especial, con películas acompañadas con un buen vino y quesito, con un rico almuerzo o cena (con velas o sin ellas), con una salida a almorzar de imprevisto, con una salida a cenar, con ir a bailar algún sábado, con un mail, con un viajecito (corto o largo), con una llamada, con un mensajito, con algunos mimos, muchas caricias y millones de besos.

Lo celebramos fortaleciendo nuestro presente y construyendo nuestro futuro, con los mismos sueños, metas y deseos; y con toda nuestra confianza en Dios.

Para nosotros, todos los días son especiales porque estamos juntos, todos son los días del amor.

lunes, 7 de febrero de 2011

¿Optimista, yo?

Siempre hay que ponerse en todas las situaciones posibles a fin de que la que resulte presentarse, no nos tome por sorpresa.

Soy de la que siempre se pone en la peor de las situaciones, como para no sufrir mucho o que no duela demasiado, claro lo que nunca he calculado o previsto es la dimensión del posible sufrimiento o dolor, y al fin y al cabo duele y mucho, a veces mucho más de lo que se creía posible. Mi consuelo en dicha situación es sencilla, sabías que pasaría, ahora solo súfrelo, llóralo y pasará, como todo lo que pasa... se va, se va, a veces para quedarse como un recuerdo vago e inocuo u otras se desaparece o esfuma, claro, eso toma tiempo, pero sucede.

Cuando me pongo positiva, eso sí me da miedo, cuando creo que hay un 95% de probabilidades, cuando calculo que no hay pierde, pero igual pierdo... ahí sí, me jodí. El positivismo no me ha redituado mucho, mejor dicho, nada... ni siquiera para decir poco, jamás he obtenido beneficio alguno de él; por eso siempre mi postura de ponerme en la peor de las situaciones, de estar con un negativismo que hasta el momento me ha permitido sobrevivir sin sobre saltos, sí con dolor (por si acaso), pues eso no lo puedo calcular o evitar por más esfuerzo pitonisos que haga.

Ando en una pequeña encrucijada, bueno, la verdad, no tan pequeña. Esta me obliga a tener el ánimo en alto, el galón lleno de esperanza e inyectarme positivismo forte directo a la vena; me da miedo, y caigo en el cuestionamiento típico de mi yo. Problematizar las situaciones fuera de mi mano son mi especialidad, había dejado de serlo, había tomado tanta práctica en mi negativismo; que al tener que irme al otro polo, vuelvo a mis orígenes problematizadores pero en un grado desconocido y altamente complicado. Cuestionarme en negativo, se había vuelto más sencillo, he demostrado que soy capaz de decir mis defectos sin tapujos ni prejuicio alguno, de caerme en la calle porque a veces se me olvida cómo caminar con tacos y levantarme, así medio Lima me esté mirando; de decirle en mi trabajo a cada quien de hasta lo que se va a morir y seguir adelante con mi día a día; de invitar a mi boda a solo 2 personas de toda la "people" con la que he trabajado por más de 6 años, y saludar y seguir como si nada (así me estén mirando con su cara de resentimiento, ridículo francamente); de dejar pasar situaciones pasadas que en su momento fueron duras y difíciles, para dar paso a nuevas experiencias y momentos sin ningún tipo de remordimiento o reclamo... y lo hice más movida por mi negativismo y convicción que por ser un alma noble que quiere estar en paz. Me cuestioné cada caso en momento y en cada uno me puse en la peor de las situaciones, vi que las superaba y adelante...

Ahora, entro a una etapa desconocida, no tengo ni una "p" idea de cómo empezar: esperanza, paciencia, y si no resulta, más esperanza y más paciencia... eso es lo negativo, mi siempre y resuelta manera de pensar que en los hechos siempre ha traído como consecuencia: depresión, angustia, desconsuelo, enojo, frustración, casi blasfemia... y dado que me desagradan todos los sentimientos que ese negativismo me acarrea, hay que virar el timón, hacia la playa del optimismo donde el sol de lo que todo se puede, ilumina; donde la arena infinita de esperanza es incontable; donde el mar de la paciencia, te deja en cada ola su baño de creencia. ¿Y ahora qué?, mejor ahí no más. Cuando acabe de suceder el hecho, veremos si mi balanza si inclina al positivismo y lo sigue alimentando.

viernes, 4 de febrero de 2011

Michael Buble - Save the Last Dance For Me



Por un fin de semana más al lado de mi amoroso... Gracias por demostrarme día a día que nadie me ama como tú.

miércoles, 2 de febrero de 2011

En estos días...

Los últimos acontecimientos me han estremecido un poco, me han hecho sentir insegura por momentos, temerosa en otros y bastante deprimida. Sé que no necesito psiquiatra o psicólogo alguno, solo necesito una dosis alta de optimismo intravenoso.

Tengo habilidades, tengo amigos y gente que me quiere y desea lo mejor, tengo un compañero de vida que ha estado y está a mi lado en las buenas, las malas y las peores; tengo unos papitos que me aman y me prodigan su amor con pequeños y grandes detalles en la cercanía o en la lejanía; tengo mucho sueños, tengo metas, tengo esperanza; y tengo a Dios. ¿Qué más necesito? Solo una cosita más, una, chiquita y bonita... ¿será? Supongo que sí, algún día.

En estos días, me apliqué la dosis de optimismo necesaria y ando planeando y pensando y buscando y mirando... y esperando...