martes, 18 de agosto de 2009

La vida sin celular...

Puedo afirmar que sin celular, la vida es más sabrosa... y que sí... las cosas son mejores sin celular... no hay mensajes cojudos y desagradables y mariconamente anónimos; no hay llamadas mariconas con número oculto; aunque tampoco hay de los otros mensajes de aliento, de vida, de amistad, de cariño, de amor... ni las llamadas amables de personas amigas que desean saber de ti... cierto, en la vida a veces ganas y otras pierdas; y hay otras en las que tienes que perder para ganar... y yo perdí lo bueno por desahacerme de lo malo y fue sin querer. Perdí mi celular en un viaje, lo extravié... así que cuidado los que tienen mi número otro, el suertudo, se quedó con mi celular y no respondo de sus respuestas... cuídado... en fin.

Lamento mucho lo que vayan a sufrir víctima del cruel o bondadoso ser que se ha apoderado de mi celular; lo cierto es que para mí más que una preocupación termino siendo un alivio... disculpen, pero es así... y cambiaré de número... nada que ver con el anterior, este será mi cuarto número celular de toda la vida... y ni modo...

El primer celular me lo robaron a los cuatro meses de haberlo comprado; el segundo me duró casi 4 años y lo cambié por viejo; el tercero me duró por casi cuatro años también y hubría seguido vivo sino se me hubiera caído al río...; y este que se fue, que me abandonó, que fue secuestrado y cuyo rescate no pienso pagar porque tenía seguro (yeeee... y pediré número nuevo)... me duró 7 meses... qué penita... pero con este aprendí una lección: No darle mi número a cualquiera.

Luego de mi historial "celulesco" debo describir que mi vida sin celular es fascinante, la gente con la que trabajo busca ubicarme con rapidez usando el internet o en vivo y en directo... lo máximo... la gente debe experimentar más seguido la comunicación persona a persona... me quieren matar en el trabajo por no tener celular, pero más que nada porque quieren salir los fines de semana y yo me desaparezco del mapa... y mejor, estoy con quiero estar los fines de semana, elijo yo... y si quiero salir, les pregunto el viernes dónde estarán y si quiero ver a alguien le llamo de un público... así que siempre hay salidas... sin celular también se puede vivir...

Ojalá se animen o por la mala fortuna o por su propia voluntad a vivir esta agradable experiencia...

1 comentario:

Raulín Raulón... dijo...

Lo hice durante un mes y medio, en plena chamba. Juro que me sentí como en la máquina del tiempo, utilizando teléfonos públicos, cargando una agenda, utilizando un reloj despertador... había confiado una parte demasiado grande de mi vida al celular.

No puedo negar que los cuido, por eso hasta ahora no me explico la muerte de mi segundo celular (año nuevo 2007-2008, después de un año y medio). Tal vez, incluso les tengo mucha estima, como para conservar por más de cuatro años el primero (aunque los dos últimos meses, 2001-2006, era por la agenda solamente). Tal vez se ganan un lugar entre las emociones de uno, ¿qué más da si lo digo? Funcionan mejor que mucha gente, y si los tratas bien, se quedan contigo.

Bueno, al menos a este si lo voy tratando bien en estos 18 meses. No me lo robarán jamás, y lo mejor de todo es que este aparatito se acomoda bien, sabe cuando callar o cuando hacerse el difícil, no me acusa de "posesivo", y generalmente me permite escuchar voces que me gusta, y evitar de las otras. ¿Cómo no quererlo?