lunes, 14 de febrero de 2011

En el día del amor...

Recuerdo un 14 de febrero de 2005, un día más para mí, tenía pareja (el que ahora es mi esposo); sin embargo, no era un día más para él.

Antes de conocerlo, había tenido otra parejas para las que el Día de San Valentín o tan mentado Día del Amor era un día más, nada especial, además todo está caro y todos los lugares están llenos: Lejos estaba de ser considerado un día especial.

Ese día con el que entonces era mi enamorado, apenas empezábamos, hicimos cosas cotidianas. Lo curioso es que se quedó todo el mes de febrero en Lima y por lo tanto andábamos viendo si encajábamos o no y mirar al futuro, razonable en una pareja de nuestra edad (30 - 40), no éramos niños ni jugábamos a nada, queríamos encontrar al idóneo y esto se solucionaría de alguna manera. Se quedó todo febrero a averiguarlo; pero volviendo al punto, el día en cuestión empezó con mi clase de verano, fui la dicté y él me fue a recoger, como se encontraba mal de salud, habíamos hecho cita con el médico y luego fuimos a la farmacia por la medicina recetada, más tarde recordé que faltaba hacer las compras de la semana para la casa y fuimos a Metro y compramos todo lo que necesitábamos, ya era de noche y veíamos parejas caminar que con flores, que con globos; restaurantes llenos, hostales con entradas algo rococós: llena de globos y cintas rojas dando la bienvenida a las parejitas lícitas e ilícitas al lugar del encuentro amatorio. Nosotros seguíamos de largo, él seguía mi ritmo. Bueno, eso, pensaba yo.

Cuando pasamos por un chifa y quisimos pedir algo para llevar porque me sentía cansada como para cocinar; vimos que el lugar era un "loco calato" y que de ahí no saldríamos hasta en dos horas. Decidimos tomar un taxi y bajar en la pollería cercana a mi casa, por fin, pudimos llevar un medio pollo con todo lo que Dios manda.

Al llegar a casa, noté que en el camino mi enamorado no había dicho ni media palabra y en eso soltó: "¡Qué fría eres!" y yo: "¿Ah?". "Está bien que San Valentín sea un día muy comercial, recién me he dado cuenta de cuánto ha crecido esta fecha en Lima, pero tampoco es para que te vayas al otro extremo, podríamos haber hecho algo simpático como salir a caminar o comer un helado. Entiendo el porqué no celebres un día así, a mí tampoco me parece pero me "vacila" y si se puede hacer alguito porque no, ¿qué dices?"

Yo sonreí y le dije para ir a bañarnos, que él vaya primero mientras yo guardaba las cosas, entonces aproveché y preparé algo especial.

Lo curioso es que no precisamente por lo especial que hice fue por lo recordamos nuestro primer San Valentín sino por esa conversación al respecto; sin embargo cada año tratamos de hacerlo diferente porque la fecha nos vacila, así de sencillo, pero al final siempre termina la velada con: "¿Te acuerdas de nuestro primer Día de San Valentín?" Yo sonrío.

Desde que estamos juntos, juntos, juntos... todos los días son únicos, él me hace reír toooooooodas las noches con alguna ocurrencia o anécdota, hacemos deporte juntos, tenemos noches de películas con vinito y quesito; tenemos invitaciones a cenar, a almorzar o a desayunar; vamos a bailar o simplemente a tomar un trago y caminar... sabemos disfrutar el uno del otro sin que haya un día en el calendario que nos lo recuerde porque siempre recordamos que cada día estando al lado del otro es especial.

1 comentario:

Kenneth Felipa (Kenecon) dijo...

Que bonita entrada, eran esos días donde desapareciste del mapa y no se te ubicaba pero ni con GPS, jajaja. Así que fue así la historia, me gustó el contenido, osea que la clave en tu 1er S.V. fue comunicación osea decir exactamente lo que se piensa y siente respecto de un momento. Lo practicaré. SAlu2