sábado, 12 de febrero de 2011

Antes del 14 de febrero

Yo no creo en el Día de San Valentín pero a mi esposo le vacila, solo le vacila... no es un loco aficionado y obsesivo con el día, solo le vacila: que sea día de la amistad y del amor.

El amor que nosotros nos profesamos en la actualidad ha cobrado mucha fuerza en los últimos dos años, nos hemos enamorado con más amor, con más entrega, con más sinceridad, con más madurez.

Lo celebramos con pequeños detalles día a día, semana a semana con un desayuno especial, con películas acompañadas con un buen vino y quesito, con un rico almuerzo o cena (con velas o sin ellas), con una salida a almorzar de imprevisto, con una salida a cenar, con ir a bailar algún sábado, con un mail, con un viajecito (corto o largo), con una llamada, con un mensajito, con algunos mimos, muchas caricias y millones de besos.

Lo celebramos fortaleciendo nuestro presente y construyendo nuestro futuro, con los mismos sueños, metas y deseos; y con toda nuestra confianza en Dios.

Para nosotros, todos los días son especiales porque estamos juntos, todos son los días del amor.

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