lunes, 4 de febrero de 2013

El corazón también se cansa de creer, de perdonar y de esperar.

Conversaba con una amiga la semana pasada y lo que le está pasando a ella, me pasó alguna vez y en el 2011 registré 3 ultimátum a novios o enamorados desidiosos.

Me pareció curioso hablar de eso en estos tiempos en que se supone que las mujeres son más decididas y se cree más resueltas a abandonar lo que les harta, pero sin duda que cuando se ama taaaaaaaanto "se quema hasta el último cartucho"... siempre todo será válido en nombre del amor.

Mi historia acabó luego de casi 4 años con previa advertencia de que si las cosas no cambiaban, todo acabaría. No cambió: Acabó. Yo lo acabé... ya narré mucho cuento de haber sido choteada... jajajajaja...

La enamorada número uno es una joven veinteañera, profesional, bella, un ser humano maravilloso; pero tuvo que darle un empujoncito a su novio quien no se decidía por sufrir un trauma postdivorcio... y bueno pues se decidió y ya anda de novia con proyección a matri para este 2013.

La enamorada número dos es una joven treitañera, profesional, preciosa, un ser humano increíble; pero cuyo novio de toda la vida de un momento a otro y por discusiones en "masa" que estaban teniendo decidió terminar con la relación. Ella, en un acto de amor maravilloso, fue a verlo y le pidió reconsiderar... palabra clave: reconsiderar... No le fue a rogar. Le dijo, me imagino yo, algo así: "Te doy la oportunidad de reconsiderar tu decisión respecto a lo nuestro. Peleas tienen todas las parejas, pero lo realmente importante siempre pesará más que cualquier problema en dos personas que de verdad se aman y saben que han nacido la una para la otra; sin embargo, debes aceptar, que hay cosas que ambos debemos cambiar por el bien del otro y de nosotros mismos."... y se compuso el nene... el año siguiente fue una relación sana, razonable, con una convivencia de pareja armoniosa y llena de amor. Se acaban de casar.

La enamorada número tres es una treintañera, profesional, bella, muy buena persona, preocupada por todo y por todos; cuyo novio es un joven divorciado sin hijos. Ella trató de ser comprensiva, esperando y esperando a que se le pase el trauma... peeeeeeeeeeeero... no había luz en el camino... al menos ella no la veía y como debía pasar, se hartó y le dio el cuadre de su vida que más o menos me lo imagino así: "Yo quise ser paciente y comprensiva con tu situación pero yo estoy soltera, tengo deseos de amar y ser amada, quiero compartir mi vida con alguien que quiera lo mismo y se arriesgue conmigo a vivir esa aventura en plenitud; y al parecer tú no eres ese alguien. Yo lo entiendo y es por eso he decidido seguir con mi vida y buscar lo que quiero con alguien que sin duda llegará. Esperaré por el verdadero amor." Se fue y cero llamadas, mensajes de texto y situación sentimental en facebook: soltera remecieron al muchacho, quien presto fue a buscarla con ramo de flores al trabajo, una cita a tomar lonche que recién pudo conseguir al cabo de semana y media pues la joven en cuestión y por trabajo (bendito sea el trabajo que pone distancia y espacios necesarios en situaciones extremas) estuvo fuera de la ciudad... hablaron y pidió perdón con algo que me imagino fue así: "Perdóname por haber sido tan pelotudo y no haberme dado cuenta (típica de los pelotudos) de lo que te estaba haciendo pasar. Dame la oportunidad de corregir mi error y demostrarte que soy yo la persona con la que compartirás todo eso que añoras porque es lo mismo que añoro yo". El año siguiente se hizo bonito para ambos y ahora la nena tiene anillo en la mano...

La enamorada número cuatro (la amiga del inicio del post) es aún treintañera, profesional, bellíiiiiiiiiiiiiiiiisima por dentro y por fuera, adorable con su familia y amigos, finiiiiiiiiiiiiiiiiiiisima, siempre enamorada del amor y de la vida; pero también de un pelotudo al que le ha dado un poco más que sus primaverales años. Ella es la prueba viviente de que el amor lo espera todo, lo entrega todo, todo lo soporta, todo lo perdona... pero tanto tanto dar toooooooooooodo que al final te quedas con nada o con muy poco, lo suficiente como para darle espacio a la razón y darte cuenta que "ya no hay más que dar"... ella ya se dio cuenta que "el corazón también se cansa de creer, de perdonar y de esperar"... y decidió darle el ultimátum a su chico quien recién, luego de un par de meses, se ha dado cuenta que la cosa no es lo mismo de antes, ya dejó de ser lo mismo de siempre... y ¿ahora?... Yo que tú, chico, me pongo las pilas y no dejo escapar a esta mujer... así qué... (To be continued)

Son historias de la vida real... y sí pues, el corazón de una mujer se cansa de creer, de perdonar y de esperar al pelotudo bipolar que necesita MÁS TIEMPO y hasta otra vida para saber qué quiere para sí.

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