miércoles, 2 de enero de 2013

Hay un punto en tu vida en el que te das cuenta: quién importa, quién nunca importó, quién no importa más, y quién siempre importará... sin desvíos y al grano.

"Hay un punto en tu vida en el que te das cuenta: quién importa, quién nunca importó, quién no importa más, y quién siempre importará.

De modo que no te preocupes por la gente de tu pasado, hay una razón por la que no estarán en tu futuro..."

Hace algún tiempo escribí un post con este título, lo leí hasta tres veces desde entonces y terminé por darme cuenta de que dije cosas que no quería decir y me faltó decir cosas.

Cuando era niña, conocía a alguien y trataba de mantenerla en mi vida a toda costa, recibía malos tratos y malcriadeces, propios de las niñas engreídas y pitucas, bullying y demás jodas y yo, cojuda, las dejé pasar, pensé que eso debía hacer... babosa yo.

En la adolescencia, me preocupé hasta por hacer el trabajo grupal con tal de no afectar mi nota, fue egoísta, sí; se aprovecharon de mí, también; pero aquí fui mucho más consciente de que me valía quien era sincera o no, con tal de no perjudicar mis calificaciones. Eso sí, nunca manipulé a nadie,  pero sí fui manipulada.

En la universidad, la cosa fue más abierta, no me preocupé por caerle bien a nadie, fui más yo misma, aunque no por completo, siempre mesurada... conocí a mis mejores amigas y tuve grandes amistades y reciprocidad de simpatías permanentes: suficiente. Hubo discusiones con las amigas y las simpatías, pero fueron circunstanciales y superadas, sin mucho y gracias a la madurez.

En la maestría, pasé por lo anterior y de ahí me quedé con dos amigos para siempre, lo demás pasó.

En el trabajo, me cuidé, no entablé lazos a base de hipocresía con nadie, fui lo más sincera que pude, y digo que pude porque había que guardar el decoro por mantener en algo la armonía en el trabajo. Ya renuncié, extraño enseñar pero no a mis colegas, solo a mis amigas, sobre todo a Genoveva.

Como profesora, procuré entablar lazos con mis alumnos y alumnas lo suficiente para hacer de mi trabajo y mi vida algo más bonito, llevadero y hacerles más fácil la vida académica.

Desde mis 30, me prometí ser honesta en mis afectos y a este punto de mi vida están quienes están y que se vayan quienes quieren irse. No pienso retener a nadie por miedo a perderlos porque tal vez no sean una pérdida sino una ganancia... lo siento, pero es la verdad.

Como propósito del año, uno de varios posibles, será asentar mis lazos de manera honesta, sin lamentar a quien se va por propia voluntad; no guardarme lo que pienso y no aclarar mal entendidos. Esto último porque cuanto más te esfuerzas, menos te entienden y más discutes y es por gusto: cada quien cree lo que quiere creer, piensa lo que quiere pensar y es como es. Si cada quien procesa el evento y lo resuelve sabrá volver a la verdad y rescatar aquello que considere valga la pena, sino la dejará pasar.

De esta manera, reflexionando y siendo honesta en mis afectos, estarán en mi vida quienes se quieran quedar en ella, sin disfuerzos ni exigencias, sin reclamos ni reproches, sin dolor ni llanto.

Adiós, y para siempre, a quienes se fueron, no quiero saber de ustedes ni quiero que sepan sobre mí, así que no me busquen que no los buscaré. Sigan con sus vidas y les deseo lo mejor, aunque no sea recíproco.

Bienvenidos a mis amigos de siempre, les doy una rebienvenida porque se lo merecen. Los quiero mucho y esto sí es recíproco, lo siento, siento su cariño y amistad sinceros.

Bienvenidos a los que deseen entrar a mi vida, ojo no porque entren será permanente su estadía, todo dependerá de nuestros esfuerzos y deseos. Es cosa del valor que nos demos mutuamente, sin exigencia ni disfuerzos: la amistad se CULTIVA no se IMPONE.


2 comentarios:

Kathy dijo...

¿Es una indirecta? Jejejejeje.... Ay, mi Dally, es muy cierto lo que dices, cuando perdemos a quienes intentamos mantener a nuestro lado a como dé lugar, en verdad no perdemos, ganamos! Somo libres y podemos darnos el lujo de ser como somos, pues, la gente que te estima de verdad, no se detiene a ver lo mala persona que eres, sino las cosas maravillosas que aportas a su vida.
A modo de autocrítica debo aceptar que he sido muy ingrata contigo... A pesar de que tienes la deferencia de siempre mantener contacto conmigo. Ya sabes que soy caprichosa, berrinchosa, orgullosa y resentida... Pero mira que he mejorado (merezco mi estrellita en la frente). Intentaré mejorar, lo prometo.
Espero estar en la lista de las personas que quieres tener cerca, sino, ignora todo lo que he dicho... Jajajajaja...

Abrazo a la distancia.

Dally dijo...

Querida, Katheíne:

Ya sabes que sí, eres una buena persona en un maravilloso proceso. Y esto no es indirecta, lo escribí hace raaaaaaaaaaaato, lleva días en mi blog y venía al caso de algunas cosillas que he estado reflexionando.
Y sí, mereces tu estrellita.
Gracias por visitarme en mi humilde paginita. Siempre te leo por si acaso.
Saludos.