jueves, 31 de enero de 2013

Hay gente que se merece ser mandada a la mieeeeeeeeeeeeeeeeeer...

No voy a estar nada cariñosa en estos primeros post del año, para nada. He decidido empezar el año expectorando de mí los sentimientos negativos y las cóleras que he guardado y por educación y cortesía... sin embargo, como todo en la vida, deben salir del sistema para limpiarlo. No hay purgantes para el alma y debería haber con unas breves instrucciones como el tomarlo cuando sientes que esos sentimientos te estancan y no te dejan avanzar en la vida o cuando ya llevas varios años con eso en el sistema y debes sacarlo o porque ocupan espacios que deberían estar llenos de cosas mejores... no sé... solo se me ocurre...

Lo que he estado pensando últimamnete, a raíz de un mal recuerdo, es cómo somos capaces por el uso de la tan buena educación de haber tolerado cosas que ahora, en mi saníiisimo juicio y haciendo uso de mis facultades mentales, jamás habría permitido.

Tengo para enumerar muuuuuuuuuuuuuuchas cosas, pero muchas... sin embargo mis arranques de cuadres, directas y rechazos en mis púberes y de ahí primaverales años fueron poquíiiiiiiiiiiisimos, esporádicos, vitales sí pero como producto del clásico "ya me llegaste". Eso sí, siempre guardando la compostura y dejando que el otro despotrique a su gusto... es ahí, ahí, ahí... donde me faltó reaccionar con un buen: "Vete a la mieeeeeeeeeeeeeer..." y lo único que hacía era quedarme callada, irme y llorar. Muuuuuuuuuuuuy idiota.

Sí, sí, ya lo sé... ando en un recuento tragicómico de mis reacciones tardías, de mis sensaciones idiotas, de mis momentos estúpidos... es verdad. Lo admito. Así es.

Hasta ahora no me he dado el gusto sabroso de mandar a la miieeeeeeeeeeer... a nadie, pero tengo una lista bien simpática de antaño a los que podría mandar a la m virtualmente... ajá... no, no creo que los enumeraré, al menos no con nombres, pueden demandarme por hacer públicas sus fechorías... jajajajaja...

- La primera es la gorda del colegio, cuando estuve en 2do. grado, era una antipática, se creía flaquita y pituca. Es lo malo de ir a un cole particular sin preparación emocional, el bullying es una jarana. Claro, que sin querer, un día le saqué sangre de la oreja por culpa de su arete que se enganchó en mi chompa... pero fue sin querer... al final, por cosas de la vida, al año siguiente: ambas terminamos en un cole nacional y ahí fue más fácil perderla de vista.
- El idiota de mi enamoradito de la infancia, primer pendexo de mi vida, coqueteaba conmigo y con la primer puesto, yo estaba tercera y aún no sabía qué michi eran los puestos y estábamos en 3er. grado de primaria, me sacaba en cara mi pobreza (otro baboso clasista, hijito de mamá y bastante idiota), un día me provocó tanto que le arañé la cara y él a mí, sin embargo el muy maricón se quejó con su madre, me vino a cuadrar, y mi madre la cuadró a la suya. Al final cada vez que me buscaba bronca, le recordaba que él fue el primero en acusarme con su mamá, que era un marica y eso le ardía. Con las vueltas de la vida, al año siguiente me los encontré a ambos en un concurso de lo que ahora sería la DREC, ellos representando al colegio privado en el que seguían y yo a mi colegio nacional, yo gané el concurso... yeeeeeee...
- Las otras serían varias compañeras de la secundaria, no a todas. Tuve una buena amiga, pero si hubo varias a las que simplemente no caía bien  y tenían el atrevimiento de tratarme mal o de hablar a mis espaldas.
- En la universidad, no me quejo, podía haber diferencias pero era parte de...
- De la maestría hubo una chata hipócrita que como niñita de colegio regó chisme y medio, me gané antipatías gratuitas que nunca aclaré, ni me interesó aclarar; sin embargo, como es la ley de la vida: todos la conocieron al final con la tranza que hizo con la fiesta de graduación.
- Un ex, mentiroso N° 1: Que mentía y mentía, lo descubría y descubría... y cuando terminé con él, no lo podía creer.
- Otro ex, mentiroso N° 2: Que solito se sintió presionado a casarse y decidió dejarme para irse con la que se decía mi amiga.
- Otro ex, Premio al más mentiroso: Me voy a morir 2000, este era para ser mandado a la reeeeeeeemieeeeeeeeeeeeeer...
- Otro ex, mentiroso ya perdí la cuenta: No puedo ofrecerte lo que te mereces... cuando terminé con él, tampoco lo podía creer.
- En el trabajo en el particular, hubo varios, varios de ellos se quedaron, pero no necesariamente por ser los mejores sino porque la institución cubre sus necesidades y ellos las de la institución. Gente que criticaba el trabajo y la dedicación de otros pero no se esforzaban en cosas elementales como la puntualidad en la entrega de materiales y la disciplina porque consideraban que ser graciosos en el aula y ser populares era más importante; y que la disciplina no era su chamba, ellos solo dictaban.
- En el nacional, varios mediocres que en vez de hacer su trabajo se fijan y ponen trabas en el trabajo de otro.
- En la familia, aquellos que critican que si estás gorda, que para cuando los hijos, que para cuando te casas, que por qué te divorcias... suelen ser los más criticones, y si lamentablemente la agarran a una en un estado hormonal extremo, podría generar antipatías de por vida. No hay que suponer, todo tiene una razón, un por qué. ¿Acaso una quiere estar gorda o no quiere tener hijos (al menos que lo haya manifestado expresamente) o quiere que su matrimonio fracase? No creo, ¿verdad?
- Un par de personas que por ahí existieron y parecían bipolares, una tolera pensando que puede ayudar, pero cuando te das cuenta que son así y que no están enfermas, puede ser desquiciante.
- Algunas que otras personas conocidas que son impertinentes, entrometidas y engreídas.

Con l@s amig@s, con l@s verdader@s amig@s, los que son mis amig@s, a l@s que he llamado amig@s porque lo siento así... a ningun@ mandaría a la mieeeeeeeeeeer... y si nos mandamos a la miiiiiiiiiiiiiiieeeeeeer... no habría rencores. Es la maravillosa cualidad de l@s amig@s, por eso son la familia que uno elige. L@s amo y sin ustedes no habría equilibrio, ni fe en la humanidad.

Mandar a la mieeeeeeeeeer... a quien se lo está buscando es bien sabroso. Cuando pude hacerlo, sentí mucho placer, han sido pocas las oportunidades pero lo hice alguna que otra vez. Ahora sé que lo haría sin tanto reparo y sin tolerar más allá de lo que sé puedo; sin embargo, y por salud física y mental, evito a la gente que me podría provocar tal exabrupto. Se vive tranquila rodeada de la paz que uno necesita y generándose a sí misma su paz interior, así sea a costa de encerrarse y socializar menos.

1 comentario:

Sofia Durand dijo...

Bien dicho.... hay gente q sí se lo merece jajajaja y a la m.. la cortesía jajajaj :P