viernes, 2 de diciembre de 2011

Llorar

Siempre he creído que llorar limpia el alma, se lleva el dolor, como por oleadas, no sé si soy clara... Es como si cada llanto arrasara con lo que me está haciendo daño, como si se llevara en cada carga de a pocos y por pedacitos mi dolor.

He llorado mucho últimamente, a solas y en compañía, renegando, con dolor, con angustia pero sobre todo por miedo y con miedo. No sé si después de tantas veces que he llorado, a solas y con compañía, este llanto sea uno más o tal vez sea el peor de todos, aún no sé si estoy cayendo en la más grande depresión de mi vida o solo es que siento que Dios me dejó a mi suerte, sin su guía, sin su compañía, sin su bendición... Sé que tal vez no soy clara con estas palabras, lo que sé, sin duda algua, es que cada una de ellas brota de mi corazón atormentado, de mi pensamiento ilógico, de mi brújula perdida, de mi abandono espiritual... Me siento sola y lloro por culpa de un dolor profundo, lloro a solas con intensidad y sin consuelo, luego lloro en compañía sin poderme controlar y tratando de retener las lágrimas, queriendo reprimir mi dolor porque, finalmente, es mío... Qué culpa tiene el resto de que me esté pasando esto? Esto es lo que pienso, pero sin querer y a medias o del todo, he compartido mi dolor, he sido escuchada por mis maravillosas amigas, a quienes no busqué pero me encontraron...

He llorado a solas, encerrada y con miedo, con terror por no caer en ese abismo que ya he visitado otras veces y que temo más que nunca, descubrir su verdadera profundidad... Tengo miedo de caer en ese abismo y tardar en salir, como ya he salido antes, temo esto porque este dolor que siento es más fuerte que cualquier otro dolor, este no es un amor que me dejó por otra, este no es el fracaso ante un proyecto en el trabajo, este no es la decepción de quien creía una amiga, este no es la develación de un engaño... Este dolor es distinto, es grande, intenso y demasiado mío...

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