viernes, 21 de octubre de 2011

La vida es una hermosa montaña rusa...

Sé que a lo largo de mi blog he tenido post absolutamente dramáticos, dolorosos, intensos; caragados de ansiedad, de temor, de miedo, de pánico; siendo sentires mediáticos y muy fuertes en el momento que se vivieron, siento que fueron emociones aceleradas, sin filtro, ni sentido común... Sé que las emociones se sientes, no se piensan... Pero soy adulta y no debería dejar a mis "malas emociones", a aquellas que me destruyen, fluir, no debería darles rienda suelta. Debo de controlarlas más y como diría mi esposo precioso, no hacer una "una novela" en mi cabeza. Debo esperar a que las cosas se den para dar mi respuesta. Mi mayor problema radica en que siempre he querido estar preparada para lo "malo", para lo inesperado, con el fin de que no me caiga al dolor o al mal momento con todo... Pero está mal, lo sé... Además a mi edad, ya no hay prisas y lo que tenga que ser, será. He estado, bueno, hemos estado tras un propósito, y este no se ha dado, nos vamos a jugar con la naturaleza en contra y por ratos pienso en que por mirar adelante, me olvido de mirar al costado, y que si diera una ojeadita atrás me daría cuenta de cuánto costó llegar a mi ahora. Mi ahora es muy bonito, mi pareja es mi compañero y está siendo poco a poco mi mejor amigo (no es fácil hablarle al esposo de ciertas cosas, pero es maravilloso cuando se logra)... Es mi amante, es mi cómplice... Creo que pocas mujeres, casadas o no, tienen esta suerte de la cual gozo y disfruto día a día... Despertar con una sonrisa o acostarme con una carcajada es una bendición, yo la tengo. Gracias, Dios. Aceptar la vida con sus devenires y milagros es de seres privilegiados, ando trabajando es convertirme en uno de ellos... Soy de las que reniegan de lo que me falta, pero hoy no... Y quise vivirlo intensamente, hoy quiero y agradezco lo bello que tengo en la vida, lo bueno que Dios ha puesto en mi camino, lo maravilloso que es y será compartir con el amor de mi vida lo que viene de camino, porque ya sea con hijos o sin ellos, disfrutamos de nuestra mutua compañia y esto pocos lo tienen... Yo me siento bendecida de que Dios me haya hecho tropezar con el amor de mi vida a través del chat porque cuando vivió al frente de mi casa todavía no era el momento... Es una maravilla lo que Él ha hecho por mí. La vida tienen sus altas y bajas, con pausada marcha o con vertigo arrollador, solo está en nosotros saber que todo pasa, que lo malo no estará por siempre y se irá dejando lecciones aprendidas; que lo bueno tampoco estará por siempre y que hay que disfrutarlo mientras dure. Difícil, muy difícil pero hay que respirar y tomar las cosas como vienen...

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