lunes, 26 de septiembre de 2011

Gracias por la señal, mi Señor

Cuando deseas algo como nosotros lo deseamos, necesitamos algo pequeño que al menos nos indique que vamos por buen camino. Eso ha pasado. Desde que inicié mi viaje a Lima, me sentí cuidada por Dios... Pasé cosas muy simpáticas por no decir complicadas pero solo con Él y gracias a Él pude salir airosa y sentirme tranquila. Por lo demás, el viaje y el esfuerzo que hemos venido realizando con mi esposo precioso están dando sus primeros frutos: gratos y dulces. Vemos la luz al final del túnel y eso nos llena de alegría, fe y esperanza... Mucha, mucha fe. La necesitamos pues lo que queda es solo paciencia. Gracias, Dios por tu infinita misericordia.

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