lunes, 22 de agosto de 2011

La vida en el otro lado

Recuerdo claramente el día que pisé este país, EE.UU., sufrí lo que muchos conocen como "shock" cultural: oír otro idioma, tener que comunicarte en ese otro idioma (el cual de adolescente adoraba), escuchar otro tipo de música, todo lejos, necesitar del carro para ir a la tienda... Otro mundo, no solo otro país... Me regresé a los 18 días... Fue horrible, quería morir... Sentí que había fracasado... Que todo se había ido a la M... Volví a Perú y me enrolé a mi trabajo, a mis amigos y a las cosas que me eran conocidas pero me faltaba algo: mi amor, mi compañero, mi esposo... En medio de mi locura, supuse (tontamente por cierto) que encontraría el amor en donde me sentía cómoda, con todo lo que me era conocido... Error, ERROR... ERROR DE ERRORES... BIG MISTAKE... Si hasta antes de conocer a mi esposito no había encontrado alguien que valiera la pena,¿Qué me hacía pensar que ahora ello ocurriría? Estaba loca, desquiciada... ESTUPIDIZADA... Sin embargo en ese entonces traté de convencerme de ello.

Al extrañar mucho, mucho, mucho a mi esposo, volví a USA por casi 4 meses y no soporté estar sin trabajar, sin estudiar, con todo lejos y siempre encerrada... Me sentía inútil... Me regresé otra vez a Perú y esta vez por un año... Error... Pasé a concretar la mayor estupidez de mi vida en ese periodo y al mismo tiempo obtuve el mayor aprendizaje y la muestra más clara de que tenía alguien demasiado bueno y valioso en mi vida como para darme el LUJO DE PERDERLO... Comprobé que tenía un imán poderoso para seres estúpidos y egoístas, además de ególatras y sin corazón, que yo era una inmadura que le gustaba sufrir como una estúpida por personas y cosas que no valían la pena, que pensaba que el amor solo implicaba sufrimiento y maltrato, y no la paz y la tranquilidad que ya mi esposo mi daba y ofrecía... Comprobé que Dios me ama, al darme la oportunidad de descubrir eso a tiempo, lo suficiente como para no perder a mi verdadero compañero y amor en la vida... Y todos los días, desde que decimos retomar nuestra relación, nos decimos y demostramos que nos amamos y no hay día que no sienta esa emoción en el cuerpo cuando lo beso y lo miro a los ojos, y no hay día que no lo mime y cuide, y no hay día en que no me sienta segura, tranquila y feliz a su lado.

Tenemos mucho ahora, mucho más que hace cinco años y comprobé algo, algo que alguien trató de negarme (lo curioso es que le haya dado credibilidad en ello a alguien que no sabe lo que es el amor) comprobé que EL AMOR CUANDO ES VERDADERO SIEMPRE PUEDE RENACER, EL AMOR CUANDO ES DE VERDAD, JAMÁS MUERE... Podrá parecer que murió, pero si es de verdad... Renace y mucho más fuerte que antes... ESTO LO VIVÍ Y POR ESO LO SÉ... Eso lo vivo y por eso lo reafirmo día a día como una verdad tangible, real, auténtica... El amor existe y cuando es de verdad, todo lo supera, todo lo soporta, todo lo vence... Vivo, gracias a Dios, el amor con tanta seguridad y certeza que ya dejé mi vida en Lima con la seguridad de que al lado de mi amor todo irá mejor y que adelante, que venga lo que venga, juntos podremos con todo... Ahora vivo en USA a otro ritmo, con otras metas, sonriendo, sin inseguridades, con certezas... Sin angustias, con esperanzas... Sin llanto ni dolor, con sonrisas y alegría... Sin miedo, con fe... Pero sobre todo con mucho amor...

1 comentario:

Lis María dijo...

Quisiera creer en eso que escribes aquí :)