viernes, 15 de abril de 2011

Las heridas

Las heridas se clasifican en superficiales y profundas, claro, cuando se tratan de aquellas que te haces o se presentan en tu cuerpo como producto de algún accidente.

Las superficiales requieren aseptil rojo, sulfa y curita protectora. Pasan días y se va.

Las profundas requieren puntos, tiempos más largos de espera, nunca se van porque quedan cicatrices, claro, dirás: Hay cirugía... pero tú sabes que están ahí.

Con las heridas del alma, pasa lo mismo. Cuando herimos a alguien de manera superficial, las heridas sanan, en poco tiempo, con algo de tolerancia, amistad y comprensión; pero cuando hay profundidad de por medio, cuando se hirió, con intención o no, en lo hondo del ser del otro... eso trae consecuencias nefastas: rencor, dolor, llanto, pérdida.

Los amigos, los amores se pierden así, generalmente es por un cúmulo de heridas profundas, graves; las superficiales, pasan.

Me dirás, ¿cúmulos de heridas profundas?, ¿no basta con una? Pues no, no basta con una. Con una sola, el sentimiento amoroso o de amistad desmedida e incondicional juega un papel de vendaje, pero no de la herida, sino de los ojos, de la mente, del corazón; que transforma a la herida profunda en superficial, y la deja pasar, y sin darse cuenta termina pasando varias, claro, esto sin darse cuenta que al final de un tiempo observa su corazón lleno de cicatrices, todas con el nombre de esa persona a la que llamaste tu amiga o amor.

Debemos tener cuidado con herir o con perdonar sin reflexionar a la luz de un pensamiento lógico - racional. Sobre todo si es alguien al que de verdad queremos o llamamos amig@ o amor.

1 comentario:

flor aidee dijo...

Está super amiga, realmente que gusta da vivir cuando se aprende especialmente de las heridas. Y nada como el buen juicio y la sabiduría que va dando los años para afrontarlas. Un abrazote..flor