miércoles, 19 de enero de 2011

Los reencuentros...

Los reencuentros para mí nunca han sido emocionantes, ni expectantes, ni esperados y mucho menos deseados. Desde que salí del colegio y de la universidad no he tenido reencuentros de ninguno de los dos. Sé que del cole hubo varios durante estos ya casi 20 años que egresamos, cuando supe, no quise asistir y ahora ando lejos como para organizarlos o asistir. De la universidad, no ha habido una convocatoria masiva, siempre los mismos amigos de la universidad y que se convirtieron en los mejores amigos, compadres y tíos de los hijos de cada quien son los que se siguen frecuentando... y eso no cuenta como reencuentro. Yo, por ejemplo, siempre me escribo, hablo y me veo con Flor y Maribel, mis mejores amigas de la universidad y de toda la vida.

En estos últimos meses y en todos los casos gracias al Facebook he sido observadora de convocatorias a reencuentros en cantidades alucinantes. Si algo hay que agradecer a este medio, es eso, la facilidad de conectarte con seres que creías olvidados y que recuerdas con cierta nostalgia, una dosis de cariño o con mucho aprecio. El Facebook ha unido a muchos dentro de una misma ciudad o país con otros que se encuentras fuera. Desde la comodidad de tu casa retomas vínculos, que en su momento fueron importantes, y que por la gracia divina de la red social se fortalecen nuevamente.

Varias de mis actuales amigas se han reencontrado con su grupo de compañeras del colegio, salieron a comer, a recordar los "viejos" tiempo y se han prometido mantener la comunicación, y así mismo es, participan y comentan de la vida de la otra con entusiasmo y "cercanía", que aunque virtual, es mucho más de lo que tuvieron antes con la sola existencia del teléfono.

Bienvenidos los reencuentros, ando promoviendo uno de la universidad, ese grupo alegre y bullicioso de cachimbos del año 93 de la Facultad de Educación de mi querida Universidad San Marcos. Deseo que se reunan aun sin mí porque éramos un grupo fabuloso, creo que un 97% estábamos bien metidos en nuestra vocación y deseo de servicio, y veo que muchos han ido más allá del apostolado y se encuentran moviendo el mundo, innovando y luchando contra la vieja corriente educativa que aún deja sentir su mediocridad y fracaso. Confío se concrete y se vean en sus ahora 14 años de egresado.

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