viernes, 28 de enero de 2011

Las mujeres y sus dramas...

Cuando se es mujer se tienen más papeles que cumplir, más responsabilidades y por ende más estrés.

Las mujeres, aun la más relajada o recorrida, siempre tiene varias aristas en su vida que cubrir, que desea hacer a la perfección o que quiere perfeccionar.

Las mujeres en esencia no son conformistas y siempre lo quieren todo, aunque haya veces que no sepa lidiar con ciertas cosas por su novedad o por desconocimiento. Lo quiere todo y quiere dominarlo todo.

Sí, hemos de admitir, tarde o temprano, que tenemos un espíritu dominante, pero en el sentido de que nuestro espíritu organizativo desea hacer las cosas a nuestra manera porque consideramos que siempre es la mejor; y esto se explica por una sencillísima razón: tenemos la capacidad de anticiparnos, somos medio "brujas".

No sé si es nuestro llamado sexto sentido, pero lo cierto es que nos anticipamos, los hombres solo solucionan al rato pero no se proyectan. Será tal vez nuestro espíritu de supervivencia el que nos haya hecho prevenir daños posteriores.

Sin embargo, a pesar de nuestra capacidad de supervivencia, el uso vivo de nuestro sexto sentido, nuestra extraordinaria capacidad de organización; no podemos evitar ser vulnerables a emociones o sentimientos como la impotencia, el fracaso, la decepción, la envidia, la traición... son emociones que ponen en relieve nuestra vulnerabilidad y mueve nuestro bien equilibrado mundo.

A pesar de ser solo emociones, que parecen pequeñas cosas insignificantes y, que debieran ser, sin importancia por tratarse de emociones bajas, nos afectan más de lo que deseamos y eso tiene una explicación sencilla también: Nos esforzamos en crear un mundo perfecto y no queremos que nada lo afecte, queremos que todo sea amor y paz y que nada manche lo bueno que tenemos, ni la más insignificante de las emociones y he ahí jode... jijijiji.

Una amiga comentaba conmigo las cosas de su hogar, su vida familiar, las cosas que hacía dentro y fuera de casa, con los hijos y el esposo, con los suegros y sus padres; el trabajo y los viajes de trabajo, los compañeros y las "compañeras"... hacía todo lo posible por sentirse bien y equilibrada en la vida pero no lo lograba y tenía más que ver con su alrededor que con ella misma, ¿qué hizo para resolver todo?: Renunció, encontró que los compañeros, más las "compañeras" de trabajo no ayudaban mucho y le saboteaban los proyectos, se quitó porque primero está su salud mental. Ahora, abrió su propia consultoría, trabajo para ella y está más feliz que nunca.

Hay veces que debemos cortar algunas situaciones que nos incomodan de raíz, analizando que es exactamente lo que nos hace daño y arrancarlo con todo. Al principio quedará un hueco, pero luego vemos que lo podemos llenar con cosas mejores. Es cosa de decidirse.

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