lunes, 6 de diciembre de 2010

Me gusta la gente que...



Hoy que se recuerda un año más de la partida de mi abuelita Zoila, reflexiono sobre lo que es impotante para mí y que tal vez ha dejado de ser importante para otros. No es cosa de ponerse moralista o conservadores, es, simplemente, de valorizar la esencia de lo que nos hace o debiera hacernos humanos.

Yo coincido en muchas cosas con Benedetti respecto a lo que me gusta de la gente; y respecto a varias que me roden de lo que no me gusta.

No me gusta de la gente que...
- Sea hipócrita y oculte lo que piensa ante quien debe decirlo y lo ande divulgando delante de otros en busca de apoyo a su "causa".
- Sea como los otros, como aquellos que escuchan a los hipócritas y mantienen la hipocresía como una atmósfera en la que se pretenda convivir en "armonía".
- Se crea dueña de la verdad absoluta, que se sienta por encima de las opiniones de los demás o menospreciando lo que otros tengan que decir.
- Se sienta Dios como para juzgar a quien quiera a su gusto en vez de apartarse si tanto le jode la conducta o el pensar de esos a quien juzga.
- Sea engreída como para pretender que se esté pendiente de ella en todo momento y para cualquier cosa; y que cuando cualquiera le pide algo de su tiempo (para salir, hablar, comer o simplemente despedirse) solo esté si no tiene otro compromiso. Todo con equidad: No exijas sino eres capaz de dar en la misma medida.
- Se haga la interesante afirmando que tiene mil compromisos por cumplir más importantes que el que haya contraído contigo; que tiene demasiado trabajo como para escribir un mail de respuesta, pero bien que te exigen comenten su facebook. Exigen grandezas y pequeñeces cuando lo importante es estar cuando se necesiten.
- No sea capaz de decir NO porque se crea la omnipontente, la que maneja toda la situación; y al final te plante, te joda y te haya perjudicado haciéndote perder tu tiempo y otras oportunidades de ayuda.
- Repita opiniones de otros, se creen prejuicios y pensamientos sin ninguna solidez y los ande difundiendo como verdades absolutas.
- Tome como muestras grupos pequeños para explicar hechos que les conviene sustentar y que para otros se hagan de la vista corta. Hay que ser más consecuentes.
- Se crea la abanderada de la verdad y la justifique para sí en "algunos hechos".
- Por tomar como filosofía de vida el pragmatismo, desestime o menosprecie a los que aún creen en valores básicos que no hagan de esta sociedad una selva donde el "don de gente" y la "palabra de hombre" sean simplemente mitos de una sociedad utópica; pero se quejan de que la gente no confíe en ellos ni valoren su "amistad".
- Pregone su fe en Dios y a la hora de dejar a un lado sus prejuicios, sus rencores y resentimientos sean tan mezquinas para restregarlos a los demás y llevarlos en carne viva como si fueran medallas en mérito a algo.


Aquí no he usado demasiado adjetivos pero sí describo situaciones de la gente que nos rodea y que particularmente me molesta y que considero hacen difícil la convivencia o el acercamiento con otros.

El don de gente crea lazos, los fortalece.
El don de gente genera confianza, nos hace crecer espiritualmente.
El don de gente nos hace personas dignas de respeto y admiración.
El don de gente, en resumen, nos hace humanos y fomentar la humanidad.

1 comentario:

El Drac dijo...

Estamos de acuerdo. Benedetti era un buen escritor en el que justamente concordaba el sentido común en cada uno de sus textos, vale decir aqíén le gusta la gente hipócrita, quién no se cree que tiene la verdad absoluta. Un gran abrazo