viernes, 1 de octubre de 2010

Hay días que me siento más enamorada que otros... muy raro lo que me pasa.

Hay días que me siento más enamorada que otros, pero, afortunadamente, siempre enamorada. Hasta ahora voy bien. Y sí, es muy raro lo que me pasa porque llevé mucho tiempo confusa, aturdida, desesperanzada, melancólica, bastante extraviada en el lío de mis emociones revueltas y no identificables o distinguibles entre sí.

Estos días ando ensimismada en mi vida y sus días transcurridos, he adquirido nuevas rutinas y he roto con otras, tengo metas a corto, mediano y largo plazo, planes y sueños que quiero ver concretados en el correr del tiempo al lado de quien es mi esposo, con quien estoy atravesando el mejor momento de nuestra relación.

Estoy más decidida a caminar a su lado y de su mano, que vengan nuestros días con sus encuentros y desencuentros, con sus alegrías y tristezas, pero esta vez saber que estamos juntos para enfrentar o disfrutar lo que la vida nos ponga delante.


Dios, el destino o la vida se ha encargado de pone cada cosa en su lugar y el mío es donde él está, ahora lo sé, ahora lo he comprendido y, lo que es más, ahora lo creo y lo deseo.

Tratamos de que cada día sea lo que tenga que ser con su dosis de humor, de sopresa y agradecimiento.

Estoy en un momento feliz, tranquilo, apacible, suave; sin euforia visible, más que la de mi corazón saltando cada que lo veo o lo escucho hablar.

Confío en que la vida nos siga dando gratas sorpresas y Dios nos ayude a pasar las pruebas que tenga a bien poner en nuestro camino.

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