viernes, 3 de septiembre de 2010

Claro que medité esta madrugada también...

Y sí que lo hice.

Me sorprendí a mí misma todo el días buscando, mirando y comprando cosas para mi casa; no sé me parece muy loco esto, porque al final miraba mi salita como en una foto: tal cual la quería armar con los que tengo guardado y lo que acabo de comprar.

En la noche, siento una enorme necesidad de conversar con mi esposo, a pesar de que andamos lejos (para variar entre nosotros, a veces pareciera el estilo de vida que nos hemos impuesto como pareja joven y moderna), surge en mí la necesidad de hablar con él, de alguna manera sentirme a su lado. Ansío estarlo.

Pero de momento surge en mí la necesidad de estar ahora mismo en casa de mis padres, estar con mi mami, ayudarla con la comida para mi papá. Sí ya sé que debo seguir con mi vida y eso haré, igual me iré. Solo espero no sentir tanta nostalgia.

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