viernes, 6 de agosto de 2010

The ugly truth... de los hombres (5)... La verdad, esta es la excepción y por lo tanto no es ugly...

Es la excepción, el cierre del tema, y sí, no es ugly: El príncipe azul.

El príncipe que podría ser azul, verde, morado... o cualquier color; incluso ni siquiera tener por oficio ser príncipe, es más podría ser un humilde empleado público, "guachimán", cobrador de combi, médico, profesor o ingeniero de sistemas. El hecho es que existe una especie en peligro de extinción, un grupo minúsculo de hombres buenos y "perfectos" para aquellas mujeres que esperan uno.

Digo "perfecto" porque aunque sea desordenado, postergador,jodido y bastante engreído; lo es, lo es para quien espera un hombre bueno, tierno, noble, trabajador, fiel; que sabe ser compañero, amigo, amante, esposo y que sabes muy dentro de ti que sería un padre sensacional y que no pudiste elegir a nadie mejor con quien compartir tu vida.

Existen, son pocos pero hay. No sé si es cuestión de suerte encontrarte uno, lo que sé es que siempre nos merodea uno y que solemos estar mucho tiempo en el mundo del cojudeo como para ver a alguien tan especial. Sin embargo, cuando llegamos a la edad de la razón (30 a más) los vemos, los descubrimos, y somos felices la mayor parte del tiempo, porque la vida es así; con ellos se es feliz la mayor parte del tiempo y eso vale la pena, hace que al final del día duermas en sus brazos segura y con una sonrisa.

Con un hombre tan especial como este comprendes que la felicidad es un estado intermitente pero real, que la felicidad existe también para ti y; que si hay momentos malos, estos pasan, no se quedan.

Con un "príncipe azul", aprendes de que no hay que sufrir por amor; de que así como das amor, recibes; de que cada detalle (por más pequeño que parezca), cuenta; de que él está tan agradecido por tu amor como tú por el suyo.

Con un "príncipe azul", se tienen objetivos en común: aprender, amar, vivir intensamente. A su lado todo es posible con paciencia y tolerancia para entender las diferencias y sobrellevarlas, esfuerzo para no dejarse vencer por la rutina o los problemas, y mucho amor para nunca ver el final.

No sé si es Dios, si es el destino o la suerte quien ponga un hombre así en tu camino; lo más importante es que tengas la "sabiduría" de saber elegir, de poder distinguirlo entre tanto infame - ególatra - egoísta e infeliz.

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