domingo, 22 de agosto de 2010

A la distancia

A la distancia, las cosas grandes se ven pequeñas y no solo es una cosa de percepción, y no solo ocurre con las cosas tangibles, sucede con todo: iras, recuerdos, cariños, verdades, mentiras.

A la distancia, todo se ve pequeño y se ve inofensivo, como que ya no provoca dolor. Eso es bueno, creo yo.

A la distancia, los recuerdos se pierden en el horizonte del olvido y los sentimientos se reducen a una dimensión sana y más llevadera.

A la distancia, lo que causa dolor deja de causarlo; y lo que causa alegría, también. Aunque parezca mal, la distancia ayuda mucho a alejarse de las situaciones, personas y reacciones que causaban daño, dolor y llanto. La vida se hace más dulce, menos desesperante y triste.

A la distancia y con tu compañía, todo es mejor, mucho mejor.

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