miércoles, 18 de agosto de 2010

Alucinación

En los espacios de soledad que aún poseo, por casualidad o por situaciones buscadas por necesidad, aparece mi vida en paralelo. Esa que pudo ser y no fue, esa que sería un suplicio, una angustia, una agonía.

No sé por qué razón extraña aparece ese mi otro yo, deseando encarnarse en alguien que ha dejado de ser por convicción, para ser alguien mejor por convicción. Mi otro yo ya no funciona en la vida real, está agotado de haber repetido ciclos y, sin embargo, pareciera que hubiera querido uno más para estar convencido.

No sé qué más convicción necesita, si el maltrato debe vivirse una vez; si los insultos, si han de recibirse, deben ser una vez... ¿cuán golpeado debe estar mi autoestima, para que una efímera ilusión pretendar avivar una posibilidad remota e inexistente? No sé que pasa en mis estados de soledad, que evoca sensaciones y vivencias que nunca existieron, que siempre imaginé en ese afán de querer que todo fuera posible.

Bien dicen que la soledad no es buena compañía, te puede hacer tomar decisiones equivocadas y ahora compruebo que también te puede hacer alucinar, solo fantasear con vidas paralelas que de ser verdad no se acercarían a lo más mínimo de ese sueño.

Habrá que despertar por necesidad de vivir y crear una vida, una en la que esa fantasía sea posible pero no más contigo, ya no más... hay que despertar y encontrar en mí la verdadera motivación de amar, debo buscar en mí misma el amor pero esta vez no buscarlo para ti sino para mí.

1 comentario:

Adolfo Payés dijo...

Crear de nuevo esa vida que simplifica el provenir..

Un placer leerte..

Un abrazo
Saludos fraternos...