jueves, 24 de junio de 2010

The ugly truth... de los hombres (2)

Retomando el tema de los hombres, un tipo recurrente y perturbador es EL ENFERMO.

Sí, el enfermo: aquel personaje que te maltrata pero te busca; que te humilla pero te llama; que te insulta pero te manda mensajes de texto para saber cómo estás; que te bota pero te sigue buscando; que te putea y agrede, pero se mantiene en contacto; que te sacó de su vida virtual y de un momento a otro te regresa a su msm; que aunque no estés ya en su vida, te hostiga periódicamente con mensajes de textos "anónimos" opinando de las cosas que se entera de tu vida por diversas fuentes; que se pudo haber acostado con otras pero te reprocha el que retomes tu vida sin ély te acuestes con otro; el que adjetiva tu vida como patética cuando más lo es su vida de hongo; el que exige a los demás y nada a sí mismo. Hay tipos así, cientos y tuve la mala suerte de toparme con esta clasificación más de una vez.

Hay más, mucho más qué decir como para ejemplificar a este personaje porque aquí también se encuentra aquel que cuando no le respondes el teléfono, manda miles de mensajes y llamadas una tras otra, no le interesa si atiendes algo grave o si estás en reunión de trabajo o por último en el cine o en una importante conversación, solo le importa que lo atiendas... ojo, esta clase de ser no necesariamente tiene que ser celoso... solo es "mierdoso", jode, jode... está mal, grave de la cabeza, ENFERMO... totalmente enfermo.

Este personaje voltea la torta cada vez que se le antoja, a su conveniencia; por alguna extraña razón termina siendo el inocente, el no culpable, el humillado, el insultado, el abandonado, el dejado... cojuda la que cae en sus manipulaciones y chantajes emocionales ridículos y sin sentido... bien cojuda.

¿Cómo librarse de este especimen? Si lo detectas a tiempo, evadirlo; si te engatusa y caes, disfruta el momento pero sin lamentos, atenta a cualquier moviento en falso para zafarte; si te enamoras de alguien así, te jodiste... eso solo SE PASA CON EL TIEMPO, eso sí, de que pasa, pasa... no hay duda alguna.

Hay que mejorar los sitemas de detección de estos elementos, es más sano encontrar a alguien con quien se sienta que el amor fluye; no con alguien por el que se lucha constante por conquistalo, una lucha inútil, agotadora e insatisfactoria; no vale la pena este tipo de hombres. El que más nos hace sufrir, no es porque nos quiera o porque el amor sea un sufrimiento constante. Hay que quitarse el chip de las novelas mexicanas y empezar por cambiar actitudes, conceptos y valores, saber valorar lo que sí es real, verdadero, auténtico.

Hay que dejar a los ENFERMOS (clasificación del presente texto) en el hospital o en un convaleciente, no hay que pretender que se curarán por la fuerza infinita del amor que le prodiguemos: esto no sucederá, esto solo alimentará su ego y agudizará su enfermedad, la cual se volverá crónica hasta llevarte a tu muerte, a la muerte de tu amor propio y de las esperanzas de amar sanamente.

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