lunes, 15 de febrero de 2010

Cuando el amor se somete a pruebas


Cuando el amor llegó a mi vida, no me la creí. He pasado por varias ilusiones y simulaciones, situaciones amorosas o contextos muy parecidos al amor pero que en nada, en nada se parecen al amor real, al que ahora vivo, al que ahora siento.

El amor para nada tiene que ver con el "ser felices por siempre", es decir se es feliz en la medida que se vencen obstáculos o problemas que son propios de la vida en pareja, el ser felices por siempre no implica que despiertas y te acuestas con una sonrisa impresa en el rostro todos los días, pero eso sí, puedo asegurar que la gran mayoría de ellos, solo así vale la pena la travesía llamada amor con aquel llamado el amor de tu vida.

A mis 35 años he metido la pata, bien metida, y aún así, llena de errores, de metidas de pata, de complicaciones e inseguridades, él, mi buen llamado amor ha estado conmigo: callado, distante, cercano, ausente y aún así siempre presente. Hubo veces que pensaba que ya no estaba sin embargo siempre me estuvo esperando pacientemente, perdonó y olvidó, resolvió seguir adelante conmigo solo por la razón que para él y para mí es válida: Me ama. ¿Cómo no amar a alguien que me ama de esa manera?, ¿cómo no amarlo cuando me ha demostrado su total incondicionalidad a mí? Merecida o inmerecidamente: él está conmigo, yo estoy con él. Nos amamos y esta vez la vida seguirá pero estaremos juntos para todo lo que venga, para concretar nuestros planes, para alcanzar nuestros sueños y para ser felices por siempre con todo lo que ello implique.

Hay hombres para pasar un buen rato nada más y otros, los imprescindibles, aquellos con los que se forma un hogar, aquellos con los que se construye un futuro, aquellos que son íntegros, aquellos por los que vale la pena intentar una y mil veces. Saber distinguir a veces cuesta un poquito, las mujeres tenemos nuestras locuras, nuestras neurosis nacidas de nuestras revueltas hormonas, no es cuestión de cada 28 días, es nuestra naturaleza constante problematizar cuando no hay problemas, conflictuar cuando no hay conflicto, nos es difícil creer que la vida tiene espacios de paz, de tranquilidad, de armonía, de sosiego porque, ya sea por culpa de las novelas o las comedias románticas, el amor se conquista en medio de la tempestad y necesitamos que exista o crearla para saber que el amor está y no, no es así, esas son pruebas tontas, absurdas y ridículas.

El amor es paz, es calma también... además de todo, lo importante es estar con el hombre correcto, con la persona ideal para uno, porque la hay, porque existe "un roto para un descosido".

El amor no se debe someter a pruebas tontas por esa búsqueda constante de problematizar, el amor debe seguir su curso natural, nutrirse del día a día, con sus cosas buenas, con sus cosillas malas... terminar el día y decir: "Valió la pena". Y así pasarán 365 "Valió la pena" y se hará un año y otro y otro... no más pruebas, no más.

Ya no más, quiero estar a su lado, quiero compartir mi vida con él, quiero dormir y despertar a su lado, quiero sentir su olor, quiero sentir su calor, quiero ver su sonrisa reflejada en un lindo angelito muy parecido a él... solo quiero todo lo que venga con él... no más tontas pruebas, es amor y no necesito comprobarlo más... es amor.

Te amo.

1 comentario:

Adolfo Payés dijo...

Que hermoso lo ha dicho..


Un abrazo
Saludos fraternos...