sábado, 12 de diciembre de 2009

¿El Perú es su gente?

Cuando pienso en el Perú, como suelo reflexionar en ocasiones en medio de mi "choledad", me encanta pensar en sus paisajes, en sus costumbres, en sus bailes, en su comida, pero cuando llego a la gente se detiene el buen concepto creado.

He llegado a la conclusión que el Perú tiene mucho que ofrecer y un instinto creador y progresista por parte de algunos miembros de su población, pero también existe (en mayor escala) un grupo de peruanos altamente egoísta, mediocre, retrasado, envidioso, sin espíritu para trabajar en grupo (motivo por el que tampoco nos va bien en el fútbol) y carente en lo absoluto de la llamada mística de trabajo.

Para el grupo mayoritario descrito, alguien que trabaja y se esmera, lo hace con el firme propósito de hacer notar la debilidad e ineficacia de la mayoría (mediocre y floja) o simplemente persigue algún interés (económico o cargo ejecutivo), como ellos anidan en el alma ese tipo de propósitos piensan que NO existen seres que quieran aportar desinteresadamente a su trabajo y país.

Me he decepcionado muchísimo de ver siempre presente el interés mezquino de la gente porque impere la comrrupción (mal conocido) a que se imponga el orden (bien por conocer); y esto termina por arrastrar a los pocos que desean mejoras y cambios a una letanía donde se sienten minoría y terminan decepcionados de luchar contra la corriente imperante y solo se acomodan para no ser derribados por el oleaje maligno lleno de propósitos bajos y sin ningún asidero legal o moral.

La vida me acaba por decepcionar de la gente con la que he trabajado por 10 años y en mí no queda ni la voluntad ni las ganas de seguir, no quiero acabar por ser una más que ve a diario la corrupción y a la mala gente; y que esto se vuelva normal ante mis ojos y me convierta en un mero espectador de las sinvergüensuras de gente cuya cara, no menos que sus acciones, me causen repulsión; he decidido romper con eso, buscar un lugar donde mi espíritu se encuentre en paz, donde mi alma encuentre tranquilidad y pueda resolver sola los asuntos conmigo misma y con los míos. Mi prioridad soy yo y mi paz interior, no hay más.

2 comentarios:

Yared dijo...

Es cierto, muchas no importa qué tanto uno busque hacer las cosas correctas, siempre va a haber gente por ahí buscándonos las segundas intenciones. y si no nos las encuentran nos van a descalificar por no tenerlas con la típica frase "eres un huevón".

Y lo mejor en estos casos es como dices, buscar la paz propia (sin fregar la de los demás, obvio) y no lo veo de forma egoísta, sería egoísta pensar que todos debemos entregarnos a la colectividad, una que por lo general no valora un carajo.

Dally dijo...

Eso mismo Yared, compartimos la misma triste opinión. Ojalá algún día esa gente de la hablo y que jode cualquier buena intención o mejora, deje de fregar o por lo menos que no estorbe. ¿Algún día se darán cuenta que solo eso falta?