sábado, 21 de marzo de 2009

Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde...

Frase célebre que solo se valora en su total dimensión cuando se vive sonido a sonido, palabra a palabra. Decirlas, interpretarlas, no es un reto; decirlar y entenderlas forma parte de un proceso de reflexión, hasta de una nota en el colegio; pero cuando las vives quisieras no tener que decirlas... porque cuando las dices duele dos veces la herida sufrida, dos veces el corazón golpeado, dos veces el orgullo, dos veces el sentise estúpida, dos veces el saberse sola...

Cuando llega esa frase a la vida de una, cada palabra retumba en la cabeza y por cada letra muchas lágrimas brotan de los ojos, con la desesperación de querer volver, de querer borrar el error cometido, la falta hecha, el daño causado... con desesperación apenas podemos respirar, con angustia se quiere liberar de toda la mierda causada, sin sentido, sin razón y con una excesiva dosis de estupidez.

Nada se puede hacer, nada se puede recuperar; solo queda una y sus pedazos regados por todas partes, solo quedan trozos de ti regados por todas partes que aunque vuelva a juntarlos y los pegue uno a uno, jamás quedará igual.

Se perdió una parte de mí y es irrecuperable, debo acostumbrarme a andar sin ella, debo hacerlo para no lamentar más nada, para seguir viva en medio de tanto dolor.

2 comentarios:

Raulín Raulón... dijo...

Wau! Me admira que admitas manifestar el deseo de que vuelva. Yo a veces, tiendo a tragarme el orgullo, al menos hasta estar incluso lejos de mí mismo. Tal vez sea un método de defensa.

Que lástima, a veces el vacío específico pesa más que el peso de cualquier cuerpo presente.

Dally dijo...

He notado lo mucho que te gusta tu soledad. Te estás convirtiendo o ya eres un soltero empedernido.