sábado, 24 de enero de 2009

Hay días...

Hay días en que creo saber lo que quiero y otros en los que no... cada paso de mi vida ha sido dado con sensatez, con pensamiento firme, de manera resuelta, sin dudar.

¿Por qué las dudas asoman cuando se estaba tan bien?, ¿por qué la confusión asoma cuando la vida está hecha?, ¿cómo ocurre eso?

Algo obstruye, algo malogra, algo destruye lo ya edificado, lo ya construido.

Hay días que todo está claro, hay días que todo está nublado... lo días simplemente pasan, el tiempo pasa, la vida se va... no se decide, no se debe pensar, pero sentir no es suficiente...

Las cosas, la vida no se resuelve con sentimientos, con emociones... es más por ellos se complica, por ellos se destruye...

Nada vale, nadie se queda, todos pasan, todo pasa, ya ni los recuerdos vale conservarlos pues dañan, atormentan y de nada sirven.

Las cosas pasan por algo dicen, ¿cuál será el enigma que ocultan, la intención que encierran? Solo se sabe hasta después de consumado, hasta luego de ocurrido... no hay manera de prevenir el daño, no hay forma de conocer la profundidad del dolor que causamos o que nos causan...

Todo ocurre por algo, luego sabemos el por qué.

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