miércoles, 5 de noviembre de 2008

A ti Ruth

Te voy a extrañar, y tú sabes cuánto...

Cuando te conocí, te veía distante y altiva, y siempre fuiste tú así porque siempre estuviste por encima de muchos, por encima de todos. Así de simple, le duela a quien le duela. Te vi sentada en una mesa, sola, pero no eras una solitaria, solo que evitabas "juntarte con la chusma", y de ti aprendí a "estar juntos pero no revueltos".

Con el tiempo hablamos y compartimos "rajes" y trabajamos hombro a hombro por tratar de aportar y mejorar el cole, fuiste una loca, la más fina lisurienta que haya conocido, la mujer más hermosa de 50 años que jamás haya visto, la madre entregada; la esposa - viuda más fiel y devota porque amó sin límites; la amiga confidente, incondicional; la profesora exigente y gentil.

Aprendí tanto de ti desde dar un beso con emoción hasta uno por compasión (no por compromiso) sino para aquellos que no sabían qué era gentileza, qué era cariño, que eran "mierdas", a qué negarles un beso de saludo si sus vidas de por sí ya eran miserables.

Éramos dos profesoras que exigíamos con amor, en eso nos parecíamos tanto, éramos madre e hija (algunos de nuestros alumnos en común me lo decían a cada rato) yo decía: "No somos madre e hija, somos hermanas"... ay Ruth de mi corazón, me va a faltar tanto tu voz amiga en el teléfono, oyendo mis problemas cuando los tuyos eran más; tus mensajes en Internet, siempre de aliento, amistad y amor; tu risa alegre y contagiosa; tu "mami" cariñoso cuando te dirigías a quienes querías; tu palabra honesta y franca "como mi apellido Casafranca" decías...

Ruth, lamento haber dado por hecho que siempre estarías ahí; lamento haberte agobiado con mis problemas; lamento no haberte buscado más; te voy a extrañar tanto y ese será mi castigo: tener tu fono y no poder llamarte; tener tu mail y no poder escribirte ni recibir ya ninguno de ti.

Me dolió ver tu nombre escrito como lo vi la última vez, arrojarte las rosas en señal de nuestro último adiós amiga... me dolió tanto que hasta me faltaba el aire, perdona amiga pero trataré de sentirme mejor, de ser feliz como siempre me dijiste. Lamento no haber cumplido hasta hoy. Perdona.

Adiós amiga de mi corazón, sé que ahora estás mejor, sé que al fin hallaste la paz que te merecías.

Un beso y ya nos estaremos viendo amiga. Te quiero mucho mami, mucho.

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