viernes, 12 de septiembre de 2008

Sobreviví

Sobreviví a esta semana, entre llantos, nerviosismo, poco sueño, poco apetito, mucho trabajo, reclamos, dudas, miedos, evasiones, problemas míos, problemas ajenos.

¿Cómo haber vivido con tantas emociones en tan pocos días?, ni yo sé... sólo siento un enorme cansancio y un gran deseo de dormir, como para recuperar fuerzas para volver a empezar a finjir, a trabajar, a levantar la cuchara, a bañarme, a enfrentar las miradas, las preguntas, los comentarios, la gente en contra, los horarios, los deseos insatisfechos, los sueños sin cumplir, la vida transcurrir.

La vida me ha llevado a mis 34 años a sentir un peso que no pensé sentir, a replantear la vida desde 0, sin tener claro un horizonte, habiendo perdido la lista de mis metas y prioridades.

Hallándome sola, como única opción de supervivencia; hallándome sola cuando ya solo me imaginaba acompañada; hallándome aquí, cuando pensaba estar allá; hallándome en mi cama sin su compañía, solo con mis pensamientos, mis dudas, mis preocupaciones.

¿Así debía ser? Así es la vida, así debe ser, porque sino qué aburrida sería, eso dicen algunos, eso quisiera poder entender yo.

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