domingo, 21 de septiembre de 2008

Secuela de Sex and the city... ¿qué nos hace fijarnos en un Big cuando se tiene a Aidan al lado?

De verdad quisiera saberlo... Big es egocéntrico, ególatra, fino, educado, distante, aparentemente seguro, manipulador, dueño de su espacio, poco cariñoso, con una gran tendencia a la infidelidad, que quiere todo a su manera y en el momento que le plazca... Aidan es sensible, cariñoso, que ama por encima de cualquier error, perdona, vive pendiente del ser amado, llena de detalles a la persona que ama, comparte su espacio, fiel, especial y extraordinario por donde se vea. Big es apasionado; Aidan es pasión y ternura en una. Al primero nunca lo encuentras pero él siempre te encuentra a ti; al segundo siempre lo encuentras y te busca más que el primero e insiste hasta encontrarte.

¿Qué mierda tenemos las mujeres para seguir fijandonos en los equivocados, en los Big que hay en el mundo?

¿Por qué terminamos uniendo la palabra amor a la palabra dolor como si fuera una gemela de la otra?

¿Por qué tendemos a complicar nuestra existencia con seres complejos e imposibles, por una enfermedad congénita incomprensible?

Quisiera hallar la razón... porque los malos vienen sin el deseo de compromiso, de entrega; sin la capacidad de dar todo por el otro, e inmadurez; en cambio los buenos vienen con miedo, con decidia e inmadurez; a estas alturas del partido, uno ya no sabe quién es peor... solo se sabe que se desea lo mejor si quieres fundar un hogar, si quieres un buen esposo, un buen padre; y siempre será Aidan el mejor, el amor incondicional y que se entrega totalmente, que sea capaz de comprender y solo amar sin medida.

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