lunes, 1 de septiembre de 2008

Fuera droga por dos semanas

A partir de hoy y por 15 días evitaré algo que es dañino para mi salud mental: torturarme; evitaré que las cosas me den vuelta en la cabeza, si lo logro será genial porque avanzaré y aumentaré la dosis: a un mes, dos, y así hasta que nada me haga daño.

Quiero enfriar mis emociones, quiero ser más cerebral, quiero que no me gane la angustia, quiero que triunfe la serenidad, quiero asimilar los cambios, empezar a caminar si es de estar acompañada o es de estar en soledad. No quiero desesperarme quiero poder razonar. Quiero sentirme tranquila, aunque no llegue a ser feliz, quiero saber que conmigo es posible estar, que nada de mí me decepcionará, y que aunque no llegue ver a mi barriga crecer, fue una decisión de la que no me arrepentiré.

Quiero poder despertarme y sentir las ganas de respirar el aire de cada día, y la motivación de vivirlo intensamente, llegar cansada a casa, querer dormir, lograr de algún modo ser feliz por las satisfacciones de cada cosa lograda.

Quiero pensar que existe otra opción en la que todo pueda ser posible, en la que no cueste empezar de nuevo, en la que todavia se pueda soñar en común sin renunciar a los sueños propios.

Quiero una vida sin sobre saltos, sin esperas angustiosas, sin sueños frustrados, sin miedos, sin riesgos estúpidos, sin que me rompan el corazón, sin que rompa el corazón. Quiero hallar mi camino, quiero encontrar la paz, quiero saber cual es mi destino.

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