martes, 2 de septiembre de 2008

Día oscuro 6: Ser mujer

¿Qué es ser mujer? Lo qué sé es que algo eminentemente distintivo del hombre es la regla, eso rojizo que nos viene mes a mes, eso que a veces odiamos o porque queríamos ir a la playa, porque queríamos ponernos algo blanco, estrenar un vestido, porque en verano se siente asqueroso, porque a veces se adelanta, a veces se demora... que si nos bañamos, que si no; que si tomamos cítricos, que si no; que algo helado, que mejor no... pero a la vez, con el pasar del tiempo, es lo único que nos indica, biológicamente, que podemos dar vida. Creo que a esto último lo podemos definir como ser mujer: Dar vida. Quedó linda la definición: Mujer es dar vida.

Estoy en esos días en que una es "muy mujer" y aunque llevo, con esta, tres entradas dedicadas a la regla... creo que el tema va cobrando valor en mi naturaleza de ser mujer, de querer ser madre y no poder, y de que quiera mirar los otros aspectos de mi vida, que aunque no llenen por completo el vacío, calmarían la ansiedad en mí.

Ser mujer tiene diferentes aristas, no sabría decir cuántas; pero sabemos que son muchas... hay en nosotras un instinto natural, una necesidad enorme, y una constante búsqueda... arriesgamos, perdemos, y se sigue buscando... las madres, ser valoradas en su profesión también; las profesionales, ser madres algún día; las solteras, encontrar un buen amor; las casadas, no solo quedarse en casa; no solo estar con el esposo, querer a la familia también. No somos islas, no nos componemos de solo un aspecto, nos llenan la vida de decisiones, la dificultad grande; el miedo se convierte en un acompañante, un mal o buen consejero; el enfrentar la realidad lo pone siempre al frente dándonos la cara; por naturaleza tenemos un gran orgullo de ser mujer y el querer ser diferentes a los hombres nos pone siempre en disyuntivas de las que optamos siempre por la CORRECTA o al menos la que ceemos lo es; aquella que nos haga ver como valientes, sacrificadas, abnegadas, buenas; aunque a la larga se aprenda a callar, a dejar las emociones de lado, a llorar en silencio y a empezar a sentir un goce en la soledad que antes, nunca, se valoró.

Demostrar al resto que amamos con sacrificio, con renunciamiento tal y como ellos quieren: suena aterrador para mí... porque nadie sería capaz de entender el sacrificio y renunciamiento desde otro ángulo: el mío... dejar de ser lo que otros esperan y juzgan bajo su propio criterio no corresponde al amor socialmente definido.

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