lunes, 4 de agosto de 2008

Un amor que no parece amor; pero lo es de verdad.

Cuando uno ama, mira el mundo y cree que todo puede ser posible: Dejar a la familia, dejar a los amigos, dejar su trabajo, dejar su país... no se concibe que la vida sin el ser amado, sea posible; realmente se está convencido que solo el estar a su lado, nos evita la pena y el dolor de dejar lo demás... y nos aventuramos a CREER con mucha FE que solo podremos vivir del amor.

Sin embargo, con pena y con mucho dolor, puedo afirmar que no es así; tal vez sean mis ya 34 años encima, será que estoy muy arraigada a una vida que conozco, que siempre he amado, que siempre quise vivir y que tal vez guiada por la ilusión de haberme enamorado quise transformar... con pena y dolor, debo admitir que en mí pesa el llanto de amar a un ser extraordinario sin medida alguna y al mismo tiempo pesa el llanto de amar mi vida tal como fue antes y durante mi relación con él hasta hoy...

Quise darle un giro a mi vida, lo logré: Me volví a enamorar del hombre al que hasta hace poco pensé había dejado de querer llevada por absurdos pensamientos de desamor, de lo cual me culpo totalmente, ya que aquello ocasionó que le rompiera el corazón y la desconfianza entrara en su torrente sanguíneo hasta apoderarse de su ser y no quedase más que desazón y frustración... ahora soy yo quien sufre, ahora soy yo quien llora el que no confíe en mí, el que no crea en mis palabras, el que piense que con mi partida desee una vida sin él.

Quiero convercerlo de que me volví a enamorar de él, que su olor me es necesario, que su cariño me es vital, que sus mimos y engreimientos son mi alimento, que quiero una vida con él; que me volví a enamorar de sus besos, de sus caricias, de su forma de desearme, de su manera de amarme; quiero convencerlo de que su mundo no es el mío, pero que en el mío será siempre invitado y bienvenido... que aunque ya no conciba mi vida de otra manera, tampoco la concibo sin él... que necesito de él pero también de mí para ser feliz, que no quiero riquezas, que no necesito un carro, que no quiero Disney, que lo quiero en mi vida con mí, me, yo y conmigo...que por amarlo no necesito renunciar a ser yo, que la vida no solo puede ser mejor aquí sino allá... que para ser feliz necesito estar completa: con todas mis partes... que la oportunidad de ser felices puede ser donde soy yo.

Necesito que se convenza que sin él jamás seré feliz, pero que tampoco lo seré sin mí.

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