jueves, 21 de agosto de 2008

Mujer a los 34: Decisiones y lamentaciones

La vida está hecha de decisiones: buenas, malas, acertadas, erradas; tomadas con entrega, a fuerza, o porque a veces solo queda dejarse llevar por la única posible.

Volví de donde estaba, de donde en parte era feliz: veía un hermoso "solecito" cada mañana al despertar y siempre se acostaba antes que yo; olía el perfume más maravilloso que puedan imaginarse; y veía algo que siempre quisiera poder ver.

Volví y me da miedo decir que para quedarme, pero también me da miedo decir que regresaré; me da miedo, ahora, estando aquí que el tiempo ha pasado, que fueron 4 meses y no mentiré: en parte hermoso, llenos de besos y abrazos, rodeado de gente que aprendí a querer y me quisieron, unida a un ángel; pero muchas horas en soledad, muchas horas en silencio, muchas horas vacías, pensando, meditando, sin dormir, llorando; bien dicen que la felicidad nunca es completa.

¿Qué puede elegir una mujer a sus 34 años? ¿Casa?, ¿buen esposo?, ¿hijos?, ¿trabajo?, ¿estudios?; ¿qué es bueno para una a esta edad?, quien tenga esa respuesta: ayúdeme. Yo me debato entre todas ellas, cada una para mí implica la negación de otra, cada una de ellas implica abandonar la otra.

¿Qué es lo que una mujer de 34 años necesita? He vivido 4 meses hermosos, llena de besos y abrazos, de palabras dulces, de sonrisas tiernas, de besos matutinos, de ricos almuerzos (preparados por mí), de una vida que, en alguna vida soñada por mis veintes, creía posible de vivir; sin embrago, la realidad supera a la ficción, me ganó mi vida de siempre: los problemas con los malos elementos en el trabajo: los vivos, los ladrones, los peores; la combi apurada, el cobrador mal educado, el caos tan limeño.

Tal vez pasen mis 34, 35, 36, 37... y lamentaré de dejar aquello que muchas aspiran por lo poco, dirán algunos, que cansa y cansa.

Tal vez pasen mis 34, 35, 36, 37... y llore más que hoy: el solo ser una maestra de hijos que no son míos, y solo lamentando el haber dejado pasar la oportunidad de tener el mío.

Tal vez pasen mis 34, 35, 36, 37... y llore haber dejado pasar a un hombre maravilloso por el afán de ser yo, por no saber abandonar eso que me hace ser, desgraciadamente, yo y no poderme convertir en ella que él sueña y con la que podamos ser felices.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gusta tu blog, especialmente esta catarsis sobre los 34 anos, precisamente ando haciendome una pregunta parecida. Continua escribiendo, esta interesante.

Dally dijo...

Gracias por leerme.