domingo, 24 de agosto de 2008

Día oscuro 5: Hasta las huevas

No hay otra palabra que defina mejor el estado de ánimo de una persona, "hasta las huevas", suena gracioso entre "patas" para menguar en algo la tan mentada y psiquiátrica palabra "depresión".

Decir que uno anda deprimido es decir casi, casi que andamos cacheteando el suelo, sin dormir, sin comer o comiendo en exceso, con un vaso de alcohol en una mano y un antidepresivo en la otra. Descripción patética pero muy válida para definir algo que de momento solo se presenta como una enorme y descomunal tristeza que solo te llama al llanto sin cesar, a querer encerrarte solo en el cuarto y decir a todos que no te molesten, nada de llamadas, nada de nada, solo llorar, sentir el vació que oprime el corazón, que se convierte en un dolor de pecho horrible, que apenas te deja respirar y siquiera para tener algo por que continuar solo lloras para forzarte a buscar otro bocado de aire.

"Hasta las huevas" solo describe un estado de ánimo en forma cómica para disfrazar un estado trágico que se muestra, en ese instante, irreversible.

Triste, no; deprimido, tampoco; "hasta las huevas".

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