jueves, 31 de julio de 2008

Las amigas que curan

Cuando pienso en mis amigas, vienen a mí los nombres de las maravillosas mujeres que he encontrado en mi vida, las circunstancias que permitieron conocernos y el cómo nuestra amistad ha trascendido el tiempo...seguro le dedicaré una entrada a cada una y sabrán cómo las conocí y qué hicieron que se conviertan en mis AMIGAS.

Los años han transcurrido y la vida me ha enseñado las diferentes caras que puede tener la gente, el sometimiento que por amor, algunas mujeres padecen; el dejar que el tiempo mate los buenos y malos sentimientos; la angustia de ser olvidada; el deseo de ser recordada con cariño, con amor; el maltrato, la humillación por retener algo que crees que es tuyo, que crees que valioso, pero que en fondo no vale nada; demorar, dejar pasar el tiempo en descurbrir cada cosa que se descubre... que se descubre pero no sola siempre ahí está una amiga, alguien, que a pesar de parecer o ser diferente a ti, es como tú: una amiga. Junto a ella se devela el misterio de lo oculto, se revela la verdad; observamos el creciemiento de nuestro espíritu, las heridas que se abren en el corazón, en el alma; y como se van curando con la palabra, con la lágrima, con el tiempo.

Una buena amiga para los buenos y malos tiempos. Alguien en quién confiar, en quien creer, con quien reír, con quien llorar...

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