Los días de "Andrés"..
Ya no quisiera que me visite porque en su lugar vendría una mejor, agradable, esperada y sobre todo deseada visita cuyo género no tendría mayor importancia porque sería igualmente bienvenido. El caso es que Andrés sigue viniendo y lo recibo como cada mes, con fastidio, con dolor, con algo de penita pero sobre todo con esperanza porque su existencia regular hace que siga existiendo la posibilidad. Esta síntesis que parece irracional es válida y real, pues la vida está llena de eso, de quereres - odiados, de buenos - maleados, de malos - bueneados... de blancos - agriseados... la fuerza de los opuestos que se confluyen y funden una realidad tangible. A mis 35 con cero hijos, cero pérdidas, cero abortos... cual Censo o entrevista con cualquier ginecóloga; puede resultar algo alarmista y tensionante el desear que venga alguien diferente de Andrés para variar; y sí lo es a veces, pero más cuando mi mamá me sale con el "Ay, esperaba que este mes..." y yo, "paciencia, si ha de ...