Las heridas
Las heridas se clasifican en superficiales y profundas, claro, cuando se tratan de aquellas que te haces o se presentan en tu cuerpo como producto de algún accidente. Las superficiales requieren aseptil rojo, sulfa y curita protectora. Pasan días y se va. Las profundas requieren puntos, tiempos más largos de espera, nunca se van porque quedan cicatrices, claro, dirás: Hay cirugía... pero tú sabes que están ahí. Con las heridas del alma, pasa lo mismo. Cuando herimos a alguien de manera superficial, las heridas sanan, en poco tiempo, con algo de tolerancia, amistad y comprensión; pero cuando hay profundidad de por medio, cuando se hirió, con intención o no, en lo hondo del ser del otro... eso trae consecuencias nefastas: rencor, dolor, llanto, pérdida. Los amigos, los amores se pierden así, generalmente es por un cúmulo de heridas profundas, graves; las superficiales, pasan. Me dirás, ¿cúmulos de heridas profundas?, ¿no basta con una? Pues no, no basta con una. Con una sola, e...