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Mostrando entradas de agosto, 2010

A la distancia

A la distancia, las cosas grandes se ven pequeñas y no solo es una cosa de percepción, y no solo ocurre con las cosas tangibles, sucede con todo: iras, recuerdos, cariños, verdades, mentiras. A la distancia, todo se ve pequeño y se ve inofensivo, como que ya no provoca dolor. Eso es bueno, creo yo. A la distancia, los recuerdos se pierden en el horizonte del olvido y los sentimientos se reducen a una dimensión sana y más llevadera. A la distancia, lo que causa dolor deja de causarlo; y lo que causa alegría, también. Aunque parezca mal, la distancia ayuda mucho a alejarse de las situaciones, personas y reacciones que causaban daño, dolor y llanto. La vida se hace más dulce, menos desesperante y triste. A la distancia y con tu compañía, todo es mejor, mucho mejor.

La gente que perdí en el camino...

Cuando menciono perdí, el término es muy amplio. No me refiero a perder solo porque ya no hubo ni hay contacto, me refiero también a aquellas con las que por diferencia de opinión o malos entendidos no me quieren hablar o yo no deseo hablar... es amplio el significado que podría resumirlo en que estuvieron y ahora, por diversas circunstancias, no están. Hace poco me mencionaron a dos personas y ando buscando a una, cosa curiosa, tuve nostalgia. La mención de la otra de ellas, no me hizo la menor yaya, ahí supe que estén pendiente de mí o de mi vida, yo ya no, evito enredos innecesarios. A la que busco es una amiga de la secundaria, mi única amiga de esa época, que incluso llegamos a coincidir en el día de nuestras bodas y estuvimos muy cerca durante ese año de planificación. Sé que tiene una nena y me dio por querer visitarla, ahora que ando de paso, pero no hay forma, al menos hasta ahora, he llamado y a los dos fonos que he tenido en agenda. Esta semana insistiré. Al verme en estas

Alucinación

En los espacios de soledad que aún poseo, por casualidad o por situaciones buscadas por necesidad, aparece mi vida en paralelo. Esa que pudo ser y no fue, esa que sería un suplicio, una angustia, una agonía. No sé por qué razón extraña aparece ese mi otro yo, deseando encarnarse en alguien que ha dejado de ser por convicción, para ser alguien mejor por convicción. Mi otro yo ya no funciona en la vida real, está agotado de haber repetido ciclos y, sin embargo, pareciera que hubiera querido uno más para estar convencido. No sé qué más convicción necesita, si el maltrato debe vivirse una vez; si los insultos, si han de recibirse, deben ser una vez... ¿cuán golpeado debe estar mi autoestima, para que una efímera ilusión pretendar avivar una posibilidad remota e inexistente? No sé que pasa en mis estados de soledad, que evoca sensaciones y vivencias que nunca existieron, que siempre imaginé en ese afán de querer que todo fuera posible. Bien dicen que la soledad no es buena compañía, te p

The ugly truth... de los hombres (5)... La verdad, esta es la excepción y por lo tanto no es ugly...

Es la excepción, el cierre del tema, y sí, no es ugly: El príncipe azul. El príncipe que podría ser azul, verde, morado... o cualquier color; incluso ni siquiera tener por oficio ser príncipe, es más podría ser un humilde empleado público, "guachimán", cobrador de combi, médico, profesor o ingeniero de sistemas. El hecho es que existe una especie en peligro de extinción, un grupo minúsculo de hombres buenos y "perfectos" para aquellas mujeres que esperan uno. Digo "perfecto" porque aunque sea desordenado, postergador,jodido y bastante engreído; lo es, lo es para quien espera un hombre bueno, tierno, noble, trabajador, fiel; que sabe ser compañero, amigo, amante, esposo y que sabes muy dentro de ti que sería un padre sensacional y que no pudiste elegir a nadie mejor con quien compartir tu vida. Existen, son pocos pero hay. No sé si es cuestión de suerte encontrarte uno, lo que sé es que siempre nos merodea uno y que solemos estar mucho tiempo en el mundo